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Mujeres, no saboteéis vuestras carreras

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Pensando en esta semana donde se festeja el Día En todo el mundo de la Mujer, decidí comunicar un consejo de lectura muy chulo para nosotras las mujeres. se habla del libroLas mujeres valientes van mucho más allí‘ de la sicóloga y entrenador Lois P. Frankel.

Ella muestra los 101 fallos más frecuentes que cometemos en nuestras carreras. Y la iniciativa central da un giro cerca de la idea:

Las mujeres buenas jamás llegan a la cima.

¿¡Se amedrentó!? Apacible, deja de preocuparte por el hecho de que absolutamente nadie precisa volverse cabrón.

La autora nos enseña ciertas causas por las que nos observamos inducidas a accionar como buenas pequeñas en todos y cada uno de los puntos de nuestra vida.

Desde el momento en que somos pequeñas somos educadas y tratadas como «la pequeña de papá», lo que absolutamente nadie nos enseña es a ser pequeñas solo mientras que tengamos la edad bastante, pues transcurrido el tiempo, singularmente en el momento en que entramos al ámbito empresarial, estas increíblemente obedientes las reacciones, agradables y dulces nos van a traer enormes adversidades.

El libro nos asiste a detectar exactamente en qué áreas de nuestra carrera debemos prosperar, se han categorizado en los próximos hábitos: Accionar, reaccionar, desempeñar, comunica, meditar, charla y mercadotecnia personal, aparte de traer una evaluación muy sencilla y simple de contestar que nos va a ayudar a detectar los mucho más críticos que requerimos prosperar para ayer. Tras contestar y también detectar las áreas, tenemos la posibilidad de pasar de forma directa a la categoría mucho más sensible y empezar a realizar pequeñas reacciones de optimización (según la recomendación del creador) para desarrollar en la práctica, semana a semana.

Al comienzo de mi carrera yo era realmente bueno. Y tras leer este libro vi de qué forma me dañaba este modo de accionar. Y no puedo mencionar que mi jefe era una enorme mamá y de ahí que yo tenía esa forma. Al revés, era muy rigurosa, riguroso y muy centrada en su trabajo, la supervisora ​​mucho más temida de la industria.

Fue de las mejores gerentes con las que tuve el exitación de trabajar: ¿recuerdan el libro “El monje y el ejecutivo”? Entonces, ella era muy afín a ese estilo de líder de servicio, dando a sus usados lo que precisaban (y no lo que deseaban) para llevar a cabo un óptimo trabajo sin ser bastante liberal, dictatorial o ausente. Ella dio lo que precisábamos para medrar, solamente. (Y eso es precisamente todo cuanto un óptimo líder precisa ofrecerle a su equipo).

Aun de esta manera, en el momento en que cambié de compañía me porté como la habitual pequeña buena: llevaba café a los compañeros, les obsequiaba chocolates a todos en Semana Santa, siempre y en todo momento era exageradamente amable y dulce. Me excusaba en todo momento, tenía temor de charlar en las asambleas, era muy inseguro, se encontraba libre para contribuir a todos (siempre y en todo momento), jamás dije que no a mis compañeros, defendía y tomaba partido por todos.

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El inconveniente es que no me asistió a ganarme el respeto de mis compañeros y con eso se despidió de cualquier oportunidad de desarrollo profesional y de asumir mucho más responsabilidades.

¿Quién le confiaría un papel/emprendimiento de suma importancia y compromiso a una “pequeña”? Sé sincero, tú tampoco lo harías.

Entonces, aprendí del enorme profesor, la Vida, a ser BUENO. Ser un compañero, sincero y profesional, en mis límites y sin dejarme de lado para agradar a el resto. Aprendí a decir no, tras todo yo asimismo tengo mis responsabilidades, mis tareas, mis plazos y mi límite.

Mi enorme guía, a quien ahora he citado en otros productos aquí, me enseñó que en ocasiones requerimos imponer nuestra presencia, nuestra opinión y también ideas a fin de que el resto nos vean como deseamos: con respeto y admiración. Recordando evidentemente, que imponerse no significa ser insolente, insolente, snob u hostil, sino más bien ser asertivo (siempre y en todo momento sosteniendo la humildad).

El día de hoy todavía paso por ciertas ocasiones en las que la pequeña buena trata de charlar mucho más fuerte, pero, ahora siendo consciente de mi Brechas Resuelvo la situación de forma rápida. Y de esta manera prosigo administrando mi carrera, atreviéndome con la estrategia y madurando como humano, al final de cuenta, madurar es superar, estudiar, desarrollar un nuevo nivel de conciencia.

Entonces, recuerda en el campo profesional: se bueno siempre y en todo momento. ¡Bueno, jamás!

Feliz día en todo el mundo de la mujer a todas y cada una.

ÉXITO y SABIDURÍA.

Tommy Banks
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