Cuando hace calor, la tentación es poner el aire acondicionado al mínimo y esperar que la casa esté fría en poco tiempo. El problema es que este hábito tiene un coste directo: tu factura de la luz. La buena noticia es que existe una variedad de temperaturas que te mantienen fresco y te ahorran dinero y la diferencia puede ser sorprendente. Entonces, ¿cuál es la mejor temperatura del aire acondicionado para gastar menos?
¿A qué temperatura deberías poner el aire acondicionado para ahorrar dinero?
La recomendación general de los expertos en eficiencia energética es mantener el aire acondicionado entre 24 °C y 26 °C en verano. A esta temperatura, el ambiente es confortable sin obligar al dispositivo a trabajar al límite.

La regla general más importante es la siguiente: no intentes tener una diferencia de más de 5 o 6 grados con la temperatura exterior. Si afuera hace 33°C, poner tu casa a 18°C no solo aumenta el consumo sino que supone un choque térmico desagradable (y poco saludable) cada vez que entras y sales.
¿Por qué cada grado cuenta tanto?
Y aquí viene lo que afecta al bolsillo: por cada grado menos necesario de aire acondicionado, el consumo de energía aumenta varios puntos porcentuales; las estimaciones apuntan a entre un 5% y un 8% por grado.
Traduciendo: la diferencia entre poner el aparato a 26 °C o 21 °C puede representar decenas de euros al final del mes de mayor calor. Y, la mayoría de las veces, ni siquiera notas la diferencia de comodidad entre 24 y 21 grados.
Trucos que multiplican tus ahorros
La temperatura es sólo la mitad de la ecuación. Estos hábitos ayudan a que el dispositivo ejerza menos esfuerzo:
Cierre puertas y ventanas de la habitación que está enfriando. De lo contrario, estás pagando para refrescar la calle.
Baja las persianas y corre las cortinas durante las horas más soleadas. Bloquear el calor antes de que entre es más eficaz que combatirlo después.
Utilice el modo automático o “eco”, en lugar de cambiar constantemente la temperatura.
Limpie los filtros con regularidad. Los filtros sucios obligan al dispositivo a trabajar más para obtener el mismo resultado.
Haz uso del ventilador: un ventilador de techo hace circular el aire y te permite aumentar el aire acondicionado 1 o 2 grados sin perder comodidad.
Programa el apagado: por la noche, suele bastar con refrescarse al principio y dejar que la inercia de la casa haga el resto.

¿Qué pasa con el mito de “apagarlo y encenderlo”?
Hay quienes apagan el aire cada vez que salen de la habitación por unos minutos, pensando que así ahorran dinero. En la práctica, el dispositivo dedica mucho tiempo al inicio para enfriar todo nuevamente. Para ausencias breves, normalmente vale la pena mantenerlo puesto a una temperatura estable; para ausencias largas, entonces sí, apágalo.
En resumen
Programa el aire acondicionado entre 24 y 26 °C, evita diferencias bruscas con respecto al exterior y ayuda al aparato con persianas y puertas cerradas. Pasarás el fresco verano sin tener un ataque cuando abras tu factura EDP.
Pequeños ajustes, gran diferencia a fin de mes.

