La ubicación es el “oro” de tu celular. No se trata sólo de saber en qué ciudad estás: es entender dónde duermes, dónde trabajas, qué rutas tomas, qué tiendas frecuentas, qué supermercados utilizas, qué gimnasio tienes, adónde vas el fin de semana. Es por eso que tantas aplicaciones y sitios web te preguntan dónde estás, a menudo sin ninguna necesidad real. El problema no es usar la ubicación, los mapas, compartir el auto, el clima, todo eso tiene sentido. El problema son las solicitudes de ubicación que no coinciden con lo que hace la aplicación. Y hay tres tipos en particular que deberían encender inmediatamente una luz roja.
1. Apps que no necesitan saber dónde estás… pero insisten
Instalas una aplicación de linterna, un escáner de códigos QR, un juego simple, un editor de fotos o una aplicación de notas. Lo abres por primera vez y aparece la ventana emergente: “Esta aplicación quiere acceder a tu ubicación”.


¿Por qué? ¿Para encender el LED? ¿Tomar una foto que ya está en la galería? ¿Para jugar?
En la inmensa mayoría de los casos, esta solicitud no tiene nada que ver con la función principal de la aplicación. Sirve para:
- alimentar perfiles publicitarios (saber dónde estás y a qué hora);
- coteja tu ubicación con otras aplicaciones y hábitos;
- vender “datos agregados” a terceros.
Si la aplicación claramente puede funcionar sin ubicación, no hay razón para decir que así sea. En Android e iOS siempre tienes opciones como “No permitir” o, al menos, “Sólo mientras usas la aplicación”. Para este tipo de aplicaciones, la respuesta correcta casi siempre es: no.
Regla rápida: Si no puedes explicar en 3 segundos por qué esa aplicación necesita saber dónde estás, probablemente sea porque no es así.
2. Sitios y ventanas emergentes del navegador que desean ubicación «para mejorar la experiencia»
Estás leyendo una noticia, una receta, un blog o un artículo que abriste en una red social. De repente aparece la advertencia: “Este sitio quiere acceder a tu ubicación”.


Hay situaciones en las que podría tener sentido, por ejemplo, un sitio web meteorológico, una página de tienda para mostrar cuál está más cerca, un servicio de taxi. Pero cuando se trata de una web generalista, cualquier portal o una página de descuentos genérica, la localización sirve, en la práctica, para:
- segmenta aún mejor los anuncios que ves;
- comprender dónde vive y trabaja;
- asocia tu historial de navegación con un mapa real.
Peor aún: muchas de estas solicitudes están configuradas para «permitir siempre», lo que significa que el sitio puede saber dónde se encuentra nuevamente en el futuro, sin que usted vuelva a ver la ventana emergente.
Aquí la regla es simple: si solo estás leyendo contenido y no necesitas que el sitio “sepa dónde estás” para nada, haz clic en “Bloquear” o “No permitir”. Si es realmente necesario (reservar un coche, pedir una comida, visitar tiendas cercanas), puedes autorizarlo sólo para ese uso e, idealmente, borrar posteriormente estos permisos en la configuración del navegador.
3. Compartir ubicación en tiempo real y permanecer siempre activo
Enviar tu ubicación específica a alguien puede resultar útil: “Llegué sano y salvo”, “Este es el restaurante”, “Estoy en este punto del camino”. El problema comienza cuando pasas de ubicaciones puntuales a un intercambio continuo en tiempo real y te olvidas de que está conectado.


Las aplicaciones de mensajería, mapas, redes sociales e incluso algunos juegos te permiten compartir dónde estás cada segundo con una persona o grupo. En contextos específicos, tiene sentido: ir a encontrarse con amigos en un festival, organizar viajes, averiguar si alguien llegó sano y salvo a casa. Pero dejarlo activo indefinidamente significa:
- que alguien pueda saber cuándo sales, cuándo llegas, a qué hora sueles estar sola o fuera de casa;
- qué rutinas diarias están expuestas: gimnasio, trabajo, casa de los padres, escuela de los niños;
- que cualquier persona con acceso a la cuenta (o grupo) vea un mapa íntimo de tu vida.
Lo mismo ocurre con las aplicaciones que, de forma predeterminada, tienen la ubicación «siempre» activada en segundo plano, incluso cuando no las estás usando. Esto suele aparecer en la solicitud como «Permitir siempre» en lugar de «Sólo mientras se usa la aplicación».
Siempre que ves una opción como esta te preguntas: ¿realmente esta app necesita saber dónde estoy en cada momento, o es suficiente con que la abro? En casi todos los casos, “siempre y cuando lo use” es más que suficiente.
Al final, no se trata de vivir paranoico. Se trata de darte cuenta de que, cada vez que presionas “Permitir”, estás entregando otra pieza del rompecabezas de tu vida a empresas, redes publicitarias y, en algunos casos, personas que no deberían tener ese poder.
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