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¿Por qué es tan importante para la ciencia saber si los neandertales podían meditar?

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¿Podría un neandertal ser capaz de meditar? Esta es una de las preguntas que impulsa la investigación de Emiliano Bruner, paleoneurólogo del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), en España. Su estudio, publicado en la revista inteligenciaen realidad trata sobre cómo evolucionó la atención humana a partir de la evidencia paleontológica y arqueológica, que nos incluye tanto a los humanos como a nuestros parientes extintos.

El trabajo discute los cambios evolutivos en nuestra capacidad de atención y su relación con el nacimiento de la raza humana: fue sólo con el Homo sapiensSin embargo, esa habilidad cognitiva se ha vuelto lo suficientemente compleja como para provocar una revolución en el comportamiento, la complejidad tecnológica y la estructura social de la especie.

La capacidad de concentración de los neandertales era buena, pero no tan buena como la del Homo sapiens (Imagen: sgrunden/Pixabay)
La capacidad de concentración de los neandertales era buena, pero no tan buena como la del Homo sapiens (Imagen: sgrunden/Pixabay)

Atención plena paleolítica

A nivel paleoneurológico, el estudio se dedicó a verificar el papel de la evolución de los lóbulos parietales del cerebro en la atención, definida por la capacidad de mantener el proceso cognitivo enfocado en un solo objetivo en el tiempo y en el espacio frente a cambios internos. y distracciones externas.

Arqueológicamente hablando, la investigación evaluó datos sobre la industria lítica (fabricación de herramientas de piedra) y la ecología de homínidos extintos, considerando comportamientos que podrían sugerir cambios evolutivos en la memoria y las capacidades visuales y espaciales.

Los lóbulos parietales son una parte fundamental de la red atencional, y también están involucrados en nuestra capacidad de imaginar visualmente nuestra capacidad de proyectar en el pasado (memoria) y futuro (predicción).

Cuando esta capacidad de proyección y la red atencional no están bien sincronizadas, el equilibrio entre la conciencia del momento presente y las reflexiones internas puede verse afectado, lo cual es una de las principales causas de estrés, ansiedad y depresión en los seres humanos.

La meditación es una buena forma de trabajar estos conceptos, ya que es un entrenamiento cognitivo para los sistemas de percepción y atención: recientemente, en neurociencia, se ha estudiado la actividad por sus efectos sobre la capacidad de dirigir y mantener la atención en el momento presente.

El género humano, que nos abarca a nosotros mismos y a nuestros parientes extintos, como los neandertales, ha estado llamando la atención a lo largo de la selección natural de las especies (Imagen: Biblioteca de imágenes de la DEA)
El género humano, que nos abarca a nosotros mismos y a nuestros parientes extintos, como los neandertales, ha estado llamando la atención a lo largo de la selección natural de las especies (Imagen: Biblioteca de imágenes de la DEA)

No en vano, el mindfulness, una de las formas de meditación más conocidas en occidente, también recibe el nombre de “mindfulness”. Fue notando la proximidad de la capacidad de atención a la meditación que a Bruner y su equipo se les ocurrió la idea de investigar si los homínidos extintos habrían podido practicar la actividad, es decir, si podrían seleccionar y mantener los estímulos mentales previstos.

Antes de este estudio, la atención nunca había sido estudiada desde una perspectiva paleoantropológica, a pesar de su importancia para el proceso cognitivo. A pesar de que todavía nos dirigimos al campo especulativo, después de todo, no tenemos un cerebro de neandertal para diseccionar, el campo de estudio revela su importancia para que podamos comprender y tratar los problemas de salud mental en la sociedad actual.

Dado que los humanos fueron la especie que realmente desarrolló habilidades cognitivas, incluida la atención, capaces de cambiar el juego de la selección natural, la respuesta al titular de este artículo sería un gran quizás. Un neandertal podría incluso ser capaz de meditar si se esforzara demasiado: su maestro de atención plena, sin embargo, seguramente sería un Homo sapiens.

Fuente: Inteligencia

Tommy Banks
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