Te sientas a la mesa y, antes de decir nada, ya está ahí: pan, mantequilla, aceitunas, ese queso. Se trata del famoso cover, que aparece “por arte de magia” en la mitad de los restaurantes portugueses. La pregunta que todo el mundo se hace en vacaciones es la misma: ¿estoy obligado a pagar por lo que no pedí? La respuesta está en la ley y es más sencilla de lo que parece. Entonces, ¿el restaurante puede cobrar o no?
¿Puede un restaurante cobrarte por lo que no pediste? No preguntaste, no pagaste
La llamada “Ley Couvert” (Decreto-Ley 10/2015) es clara: no se podrá cobrar ningún plato, producto o bebida, incluido el recargo, si no es solicitado por el cliente o es inservible. Traducción: si apareció en la mesa sin que tú lo pidieras, no estás obligado a pagar. Simplemente pídale al empleado que lo retire.


El problema: consumir “cuenta como ordenar”
Aquí está el detalle que atrapa a mucha gente. Desde el momento en que comes o tocas el recargo, la ley considera que lo has aceptado y entonces tienes que pagar. “No utilizado” significa precisamente eso: consumido o manipulado de tal manera que ya no pueda servirse a otro cliente. En otras palabras, no puedes comer todas las aceitunas y luego negarte a pagarlas, alegando que no las pediste. Si no te apetece, el movimiento es sencillo: pide que lo retiren de la mesa antes de tocar nada.
Los precios deben ser visibles.
Otra obligación del restaurante: el cover y los entrantes deben aparecer en la carta con los precios respectivos. Y ojo, una lista a la que sólo se puede acceder mediante código QR no sustituye a la lista física. Debe haber una lista de precios en papel, en portugués, en la entrada y en el interior. Si te cobran un recargo cuyo precio no aparece por ningún lado, puedes rechazar el pago.
¿Qué pasa con el agua del grifo? ¿Y el hielo?
Agua del grifo y vasos: el restaurante debe ponerla a disposición de quien consuma en el espacio de forma gratuita, en vasos no desechables. No te pueden cobrar por un vaso de agua del grifo con tu comida.
Hielo: se podrá cobrar siempre y cuando el precio se muestre de forma clara y visible.
Cargos adicionales (compartir plato, calentar comida para bebés, música en vivo): sólo son legales si están indicados en la lista de precios. Si están ahí, tienes que pagar incluso si no estás de acuerdo. Si no es así, puedes negarte.
La propina no es obligatoria
Por cierto, para aclararlo de una vez por todas: dar propina siempre es voluntario en Portugal. Nadie puede obligarte a dejarlo, e incluir una cantidad de propina sugerida en tu recibo ni siquiera se considera una buena práctica. Puedes irte si quieres, porque te gustó el servicio y nada más.


Si te cobran mas
Siempre revisa la factura. Si aparece un recargo que no consumiste, tienes dos opciones: pedir que te descuenten el importe y pagar solo lo que comiste, o pedir el libro de quejas, indicando claramente el importe extra cobrado. Fotografiar el menú como prueba también ayuda.
Al final, la regla es de sentido común por ambas partes: si consumes, pagas; Si no lo quieres, quítalo antes de jugar.

