Llega el invierno, el frío entra por las rendijas de la casa y la tentación es siempre la misma: coger el mando del aire acondicionado, apretarlo al sol y ponerlo a 24 °C como si no hubiera un mañana. Luego vienen las facturas de la luz… y el susto. La verdad es simple: no es el aire acondicionado lo que te arruina en invierno, son los grados extra y la forma en que lo usas.
¿Cuál es la temperatura adecuada del aire acondicionado en invierno?
No hay ningún milagro: cuanto más alta se ajusta la temperatura, más trabaja el aparato, más kWh consume y más llora tu cartera.


Regla general para no abusar:
- Vive entre 19°C y 21°C en casa.
- Si ajustas el aire acondicionado a 23-24°C, estás pagando un lujo caro por cada grado extra.
Un grado parece pequeño, pero en horas y días, es dinero real. Si estás bien vestido en casa, sudadera con capucha, calcetines decentes y una manta en el sofá, entre 20 y 21 °C es suficiente para evitar que te castañeteen los dientes.
El truco escondido: la humedad
Mucha gente sólo se fija en la temperatura y se olvida del otro número que lo rige todo: la humedad.
Puedes estar a 21°C y aun así pasar frío si tu casa tiene un 70% de humedad. Es el clásico escenario portugués: ropa secándose en el interior, poca ventilación, paredes frías. El resultado es un frío “pegajoso”, moho y ventanas con goteras.
El objetivo debe ser mantener la humedad entre el 40% y el 60%.
Si está por encima de eso, el aire acondicionado en modo calefacción ayuda un poco, pero muchas veces necesitas dos cosas simples: ventilar unos minutos al día y, si es muy extremo, usar un deshumidificador. Cuando consigues la combinación correcta de temperatura + humedad, la sensación cambia inmediatamente: a 20-21 °C te sientes mucho más cómodo y no necesitas presionar tanto el control.


Utilice el aire acondicionado de forma inteligente (sin encendido/apagado loco)
Sin embargo, otro error típico es este. Entonces dejas que la casa se congele, llegas de noche, enciendes el aire acondicionado “a tope” durante una hora, se mantiene calentito y luego lo apagas. Media hora después vuelves a tener frío. Repites el ciclo. Y la factura sube.
Es más eficiente:
No dejes que la casa llegue a los extremos. Si vas a estar fuera todo el día no es necesario que hagas calentamiento, pero por la noche intenta mantener cierta estabilidad.
Cuando estés en casa, elige un valor (20-21 °C) y deja que el aire acondicionado funcione continuamente, en lugar de obligarlo a recuperar caídas brutales de temperatura.
También ayuda:
- Cierra las puertas para no intentar calentar toda la casa cuando solo uses la sala de estar y un dormitorio.
- Cierra las persianas y cortinas por la noche para protegerte del calor.
- Mantenga los filtros limpios, para que el dispositivo no tenga que “tirar” más de lo debido.
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