Llevo probando coches desde 2017, y a lo largo de todos estos años, la realidad es que la mayoría funcionan con electrones y no con gasolina o diésel. Una vida que a veces se complica, porque el mundo eléctrico está lleno de dificultades para el conductor más común.
De hecho, hace un tiempo pensé que lo peor de conducir un coche eléctrico era encontrar un cargador gratis. Hoy empiezo a pensar que el verdadero desafío es encontrar un cargador. que aun tiene cables.
La carga de un coche eléctrico en Portugal es cada vez peor


Como informé en su momento, en mi zona, en Salvaterra de Magos, hace unos tres meses me robaron los cables de todos los cargadores DC cercanos. Dos, para ser más precisos: el de BP (150 kW) y el de Lidl (50 kW y 22 kW).
Desde entonces, ha sido una auténtica aventura, sobre todo para aquellos que necesitan cargar periódicamente, en mi caso, para probar coches eléctricos. Al fin y al cabo, en zonas como ésta hay pocas estaciones, y cuando desaparecen los cables o hay una avería, Todo se convierte en un juego de paciencia y planificación.
¿Cómo estuvo mi vida ayer?


Ayer, por ejemplo, llegué de París, del evento del nuevo Renault Twingo, y decidí parar en Vila Franca de Xira, en el McDonald’s, para recargar energías mientras tomaba un café y disfrutaba de un buen helado. La aplicación mostraba que el cargador rápido de 60 kW estaba disponible y todo estaba bien. Llegué allí… roto. Allí tuve que recurrir a los 22 kW, sólo para darme unos kilómetros extra.
Dicho esto pensé: “Vale, pararé en Porto Alto, al lado del Burger King, que tiene unos nuevos de 100 kW”. Llego allí y… ¿adivinen qué? También sin cables. Robado.
Es surrealista.


Continué mi viaje ya pensando en lo que iba a hacer con mi vida. Afortunadamente, estoy probando un Nissan Ariya que tiene buena autonomía y, por tanto, no tengo por qué estresarme. Además, todavía hay una BP en Marinhais (a 10 km de Salvaterra) con un cargador de 150 kW funcional y, milagrosamente, con todos los cables colocados.
Pero el punto es este: Cargar un coche eléctrico en Portugal ya no se trata sólo de lidiar con estaciones concurridas o con potencia reducida. Ahora nos queda esperar que el cargador esté intacto.
Entre averías, vandalismo y robo de cables para la venta de cobre, lo que debía ser el futuro de la movilidad se está convirtiendo en un quebradero de cabeza diario. Y si en las grandes ciudades todavía te sales con la tuya, en el interior y en los pueblos la historia es completamente diferente.
¡Hay que hacer algo! Una emisora no puede estar 3 o 4 meses sin cables porque sí.
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