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La guerra abierta que LaLiga ha declarado contra la piratería de IPTV y los sitios de streaming ilegales ha alcanzado un nivel de absurdo difícil de ignorar. De hecho, el método utilizado para “cazar” a quienes retransmiten fútbol sin pagar está siendo cuestionado por expertos, Bruselas e incluso el Congreso. Por eso, la polémica estalló al comprobar que no se estaban cumpliendo las garantías legales y que el sistema disparaba en todas direcciones, alcanzando objetivos que nada tenían que ver con la piratería.
Caza de piratería de IPTV: el hechizo se volvió contra el mago
Lo cierto es que la razón de este caos es simple: el sistema bloquea automáticamente las direcciones IP detectadas provenientes de transmisiones ilegales de juegos. Sin embargo, como muchos sitios web legítimos comparten la misma IP con servicios pirateados, acaban siendo bloqueados injustamente. Curiosamente, el caso más ridículo fue descubierto recientemente por usuarios de la red social X. De esta forma, varios aficionados confirmaron que, al intentar acceder a la página oficial de LaLiga, recibieron el error “HTTP 451 – Archivo no disponible por motivos legales”.

En este sentido, se demuestra que las propias páginas de LaLiga fueron bloqueadas judicialmente por su propio sistema. Esto es una evidencia clara de que los bloqueos semanales son indiscriminados y no respetan la premisa de “no afectar a terceros”. En otras palabras, ni siquiera la propia organización puede controlar la eficacia (o la falta de ella) de esta herramienta de censura digital.
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Víctimas inocentes: del SAR al GPS
Sin embargo, LaLiga ha negado daños colaterales, alegando que los errores son aislados. Sin embargo, la realidad cuenta una historia muy diferente. En los últimos dos años, este sistema ya ha destruido la página web de la Real Academia Española (RAE) y, más recientemente, una aplicación de GPS, dejando a varias personas incomunicadas y sin orientación. Por tanto, pagar justo por el pecador se ha convertido en la norma y no la excepción en esta persecución tecnológica.

Al mismo tiempo, el argumento de Javier Tebas es que estas medidas son vitales para la viabilidad del fútbol. Por otro lado, la Comisión Europea ya ha determinado que la piratería no necesariamente reduce las ventas legales. De hecho, LaLiga batió récords de ingresos la pasada temporada, en gran medida debido a que España tiene el fútbol más caro de toda la Unión Europea, lo que acaba empujando a muchos usuarios hacia alternativas gratuitas.
Un sistema incendiado
El método de bloqueo rápido que tanto defiende LaLiga parece desmoronarse ante su propia incompetencia técnica. Por tanto, el hecho de que se hayan bloqueado es la prueba definitiva de que el poder concedido a este organismo para vigilar Internet se está utilizando sin el rigor necesario.
Sobre todo, mientras los precios por ver el balón sigan subiendo y los sistemas de bloqueo sigan afectando a sitios web útiles y legítimos, la revuelta de los usuarios no hará más que aumentar. Por último, queda por ver si las autoridades europeas frenarán finalmente esta “caza” a ciegas que, al fin y al cabo, ¡ni siquiera perdona a quienes la crearon!

