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A partir del 31 de julio, los países de la Unión Europea deben comenzar a aplicar nuevas reglas que brinden a los consumidores más opciones para reparar productos defectuosos. En Portugal aún no está claro si la transposición de la directiva europea se completará dentro del plazo previsto.
La Directiva (UE) 2024/1799, conocida como “derecho a reparar”, fue aprobada en 2024 y obliga a los Estados miembros a crear normas nacionales antes de este viernes 31 de julio de 2026. El objetivo es aumentar la vida útil de los equipos, reducir los residuos y fomentar una economía más circular.
¿Qué cambios para los consumidores?
Con la aplicación de estas normas, los consumidores ahora tienen nuevos derechos cuando un producto presenta problemas.
Durante el periodo de garantía legal, los vendedores tendrán que priorizar las reparaciones cuando sean más económicas o tengan un coste similar a la sustitución del equipo. Además, cuando se repara un producto, el período de garantía se ampliará un año más.
Una vez finalizada la garantía, los consumidores también podrán solicitar la reparación de determinados equipos, incluidas categorías como teléfonos inteligentes, lavadoras o aspiradoras, siempre que estén cubiertos por las normas europeas de reparabilidad.
La directiva también exige que los fabricantes pongan a disposición repuestos a precios razonables y que no puedan crear obstáculos injustificados que impidan la reparación de los equipos.
Otra novedad es la creación de una plataforma europea que debería ayudar a los consumidores a encontrar talleres de reparación cerca de su ubicación.
¿Qué pasa con los teléfonos inteligentes?
Aunque el derecho a reparar abarca varias categorías de productos, los equipos electrónicos son uno de los principales focos de la medida. La electrónica es uno de los ámbitos donde más crece la producción de residuos en la Unión Europea, pero donde las tasas de reciclaje siguen siendo bajas.
En la práctica, la intención de la Unión Europea es combatir situaciones en las que una pequeña avería acaba provocando la sustitución completa de los equipos, ya sea por falta de piezas, elevados costes o dificultad para encontrar asistencia.
¿Portugal ya ha adaptado estas normas?
La gran pregunta es si Portugal ya ha transpuesto la directiva a su legislación nacional.
Hasta el momento, no hay indicios públicos claros de que el proceso esté completo, por lo que Portugal podría enfrentarse a un retraso si no ha aprobado los cambios necesarios antes de la fecha límite.
Si un Estado miembro no transpone una directiva europea dentro del plazo definido, la Comisión Europea puede iniciar un procedimiento de infracción. Este proceso podrá comenzar con una notificación al país en cuestión y, en última instancia, llegar al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Sin embargo, la falta de transposición no significa automáticamente que los consumidores portugueses tendrán todos estos derechos al día siguiente. Es necesario que las normas se incorporen a la legislación nacional para que las empresas y los consumidores sepan exactamente cómo deben aplicarse.
Un cambio que pretende frenar la cultura del “compra nuevo”
La Unión Europea considera que facilitar las reparaciones es una de las formas de reducir el desperdicio y reducir la presión sobre los recursos naturales. La medida es parte de un conjunto más amplio de reglas destinadas a extender la vida útil de los productos y acercar a Europa a una economía circular para 2050.

