¿Sabía que incluso el simple gesto de llenar una botella de agua puede ocultar un riesgo para su salud? Es algo que casi hacemos en la vida cotidiana, pero hay un detalle que mucha gente ignora y puede estar contaminando el agua que bebe.
Llenar la botella de agua parece inofensivo … pero no es
Imagine que está en la cocina o el baño, con el grifo abierto y la botella en la mano. Para hacerlo más fácil, muchas personas tocan el cuello de botella de la botella directamente a la boquilla de grifo. El agua fluye más fácilmente, no hay salpicaduras y parece normal.
Pero este pequeño contacto puede transferir microorganismos desde el metal del grifo al interior de la botella. Y si esta botella es reutilizable, de plástico o metal, es aún más severa. Con el tiempo, las bacterias pueden acumularse y multiplicarse, incluso si no hay un olor o sabor extraño.
El origen del problema
La mayoría de los grifos, especialmente en áreas húmedas, como cocinas y baños, tienen pequeñas colonias de bacterias, hongos e incluso residuos de jabón y piedra caliza. Cuando juegas con el cuello de la botella, literalmente estás «tirando» de estos contaminantes al recipiente donde almacenarás agua durante horas o incluso días.


Y si está llenando una botella, una botella para el gimnasio o una cantina para el trabajo, lo está comiendo todo sin que se lo diga.
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Los expertos advierten
Varios expertos en salud pública advierten sobre este error común. El ideal es mantener siempre una distancia entre la botella y el grifo para evitar cualquier contacto directo. El agua debe caer en la caída libre, por lo que minimiza los riesgos de contaminación cruzada.
Si su botella tiene una pequeña abertura y no puede evitar el tacto, considera usar un embudo limpio o un frasco desinfectado para facilitar el relleno sin contacto directo.
Y más: lavar bien la botella
Otro error común es no lavar la botella diariamente. Muchas personas pasan días para usar la misma botella de agua sin lavar. Aunque solo el agua, los residuos de saliva y el ambiente húmedo son perfectos para el crecimiento de las bacterias.
Lave la botella con agua caliente y jabón todos los días y déjela secar por completo antes de que la usemos nuevamente.


Llenar una botella de agua parece la cosa más simple del mundo. Pero un pequeño detalle como tocar el cuello de botella al grifo puede marcar la diferencia entre el agua limpia y un cóctel de microorganismo. Evite el contacto, lave la botella con frecuencia y lo mantenga hidratado de forma segura.

