Tú eliges tu destino, el móvil traza la ruta más rápida e incluso te avisa de atascos y carreteras cortadas. Nos hemos acostumbrado tanto al GPS que ya no pensamos en él y mucho menos en todo lo demás que hace esa red de satélites entre bastidores. Y la verdad es que el GPS está involucrado en cosas que probablemente nunca imaginaste, desde atrapar ladrones hasta predecir erupciones volcánicas. Vayamos hacia ellos.
Primero: ¿cómo funciona el GPS?
Detrás de algo tan sencillo de utilizar se esconde un sistema muy complejo. El GPS se basa en una red de satélites que orbitan alrededor de la Tierra y cada uno de ellos emite una señal. Cuando tu auto o celular recibe una señal de un satélite, puede calcular a qué distancia estás de él. Al calcular esto con varios satélites al mismo tiempo, al menos cuatro, el dispositivo determina su posición con precisión. Es esta “triangulación” constante la que pone el punto azul en el mapa.


Encuentre autos robados (y monitoree flotas)
El uso más cercano a la navegación es la ubicación. Los rastreadores GPS permiten saber dónde está un coche en tiempo real, lo que es oro para recuperar un vehículo robado, y también para que las empresas de alquiler o gestores de flotas monitoricen la ubicación, la velocidad e incluso el estilo de conducción.
La desventaja es que estos rastreadores suelen requerir una tarifa mensual. Por eso algunos conductores empezaron a utilizar localizadores como los AirTags, pero ojo: como funcionan a través de Bluetooth y no de GPS, son mucho menos precisos y fiables para este fin.
No pierdas a tu mascota
La misma lógica se aplica a los collares. Existen varios rastreadores GPS diseñados para animales, que le indicarán dónde está su perro o gato si se aleja. Son un alivio para cualquiera que alguna vez haya tenido miedo de perder un animal y, a diferencia de los localizadores Bluetooth, te dan la posición real incluso a gran distancia.


Aviones que escriben en el cielo
El GPS también es esencial en la aviación. Los aviones transmiten su posición a través de una red global (el sistema ADS-B), que permite al piloto saber exactamente dónde se encuentra y a cualquiera seguir su trayectoria en un sitio web de seguimiento de vuelos.
Y hay quien se divierte con esto: en julio de 2026, un piloto británico utilizó la estela de su vuelo para “dibujar” en el cielo la frase “Estoy aburrido”, en un vuelo de prueba, la ruta quedó marcada en el mapa como si fuera escrita a mano. Prueba de que se puede jugar incluso con la tecnología más seria.
Botellas y paquetes señuelo para atrapar a los ladrones.
Aquí es donde entra en juego el lado detectivesco. En 2013, la policía de Nueva York comenzó a utilizar frascos de pastillas falsos, indistinguibles de los reales pero con un rastreador GPS en su interior, para combatir los robos violentos en farmacias. Si un ladrón mordía la botella de cebo, la policía lo seguiría en tiempo real.
La idea funcionó tan bien que se extendió. En 2022, en Baltimore, las autoridades dejaron paquetes de señuelos con GPS fuera de las casas. Se trata de atrapar a los “piratas del porche”, aquellos que roban los paquetes que se dejan en la entrada.
Predecir erupciones y medir terremotos
Quizás el uso más inesperado de todos. Al desplegar una red de receptores GPS en el suelo alrededor de un volcán, los científicos pueden detectar si el suelo sube o baja con el tiempo. Con estos datos construyen un modelo de los movimientos del magma bajo tierra, un valioso aviso sobre una posible erupción.


Para ello, los receptores tienen que ser mucho más precisos que los de tu coche: pueden definir la posición hasta una fracción de centímetro. Se utiliza un sistema similar para estudiar terremotos, con receptores colocados cerca de fallas geológicas para medir con precisión las deformaciones del suelo.
En otras palabras: lo que usas todos los días sólo para no perderte es, al mismo tiempo, una herramienta que te ayuda a atrapar delincuentes y monitorear la propia Tierra. Nada mal para un pequeño punto azul en el mapa.

