El volante es probablemente la parte del coche que más desgaste sufre en el día a día. La tocamos cada vez que conducimos, se lleva el sol, el calor, el sudor, las cremas de manos… Resultado: la piel empieza a verse apagada, agrietada, descamada y, además de verse fea, incluso puede restar agarre y comodidad en la conducción. ¿La buena noticia? No siempre es necesario tapar el problema o cambiar todo el volante. Con algo de tiempo, cuidados y los productos adecuados podrás recuperar la piel del volante de forma bastante decente.
¿Por qué el cuero del volante se deteriora tan rápidamente?
Sin embargo, los volantes de los coches más nuevos suelen estar hechos de cuero (o cuero sintético), un material que no se lleva bien con:
- El sol directo calienta el interior del coche.
- Frotarse las manos constantemente
- Sudor, grasa, restos de jabón, crema, gel desinfectante.
- Falta de limpieza e hidratación con el tiempo.
Todo esto provoca grietas, zonas descascaradas, decoloración y ese aspecto de “coche con 400.000 km”, aunque no lo tenga.


¿Qué necesitarás para la restauración?
Entonces, antes de comenzar, es una buena idea reunir su “kit de operaciones”:
- Limpiador de piel
- Acondicionador de aceite o piel
- Relleno de masa o pasta
- Pintura para la piel del color adecuado.
- Barniz o capa superior transparente para sellar
Y algo de ayuda: lija fina (seca y luego más fina para lijar en húmedo), x-ato o cuchilla pequeña y un paño de microfibra.
Lo ideal es quitar el volante para trabajar mejor y con mayor seguridad. Atención: muchos volantes tienen airbag, por lo que es buena idea seguir el manual del coche, desconectar la batería y esperar unos minutos antes de mover algún tornillo. Si no te sientes cómodo lo mejor es pedir ayuda a un profesional.
Paso a paso para restaurar tu volante de cuero
limpieza profunda
Empieza limpiando bien el volante con el producto adecuado y el paño de microfibra. El objetivo es eliminar grasa, suciedad y restos de productos antiguos para que la nueva capa se adhiera bien.


Hidratar la piel
Aplica el aceite o acondicionador para la piel y déjalo actuar. Sin embargo, si tienes tiempo, incluso puedes dejar el volante unas horas (o un día) para “beber” el producto. En muchos casos, esta fase por sí sola mejora enormemente la apariencia.
Cortar y lijar lo que se esté pelando.
Las áreas donde la piel ya se está levantando no se “pegarán” mágicamente. Utilice con cuidado el cortador para quitar las piezas sueltas y luego lije suavemente para nivelar la superficie.
Rellenar grietas y huecos
Prepara la masilla para piel y aplícala sobre las grietas y cortes, como si estuvieras rellenando agujeros en la pared, pero en miniatura. Deja secar y vuelve a lijar, esta vez con mucha calma, hasta tener una superficie lisa al tacto.
Colorea de nuevo
Con la superficie lisa, llega el momento de aplicar la pintura para piel. Puedes utilizar una esponja, un paño o un aplicador recomendado por el fabricante. El truco consiste en ir en capas finas, dejando secar entre aplicaciones, hasta que el color quede uniforme.
Acabado/protección
Cuando todo esté como deseas aplica el barniz transparente o acabado para sellar la pintura. Esto da más resistencia al desgaste y ayuda a que el trabajo dure más.
Cómo evitar que tu volante vuelva a quedar “viejo” en poco tiempo
Después de tanto esfuerzo, lo mejor es no arruinarlo todo en dos semanas. Algunos consejos sencillos:
- Evite ponerse cremas grasosas en las manos y luego conducir.
- Siempre que sea posible, limpia el volante con un paño seco al final del día, sólo para eliminar el exceso de sudor y polvo.
- De vez en cuando, límpialo suavemente con un producto apto para cuero, en lugar de detergentes agresivos.
- Utilice un parasol en la ventana delantera, especialmente en verano: ayuda a bloquear los rayos ultravioleta que queman la piel del volante y los asientos.
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