Es uno de esos temas que divide las opiniones: hay quienes no pueden quedarse dormidos sin calcetines, y hay quienes encuentran la idea incómoda o incluso higiénica. Pero después de todo, ¿dormir con calcetines es bueno o malo para la salud? La ciencia tiene respuestas curiosas y algunos de ellos pueden sorprenderte.
El papel de la temperatura corporal en el sueño
El cuerpo humano actúa como un reloj regulado por señales internas y externas, conocidas como ritmo circadiano. Uno de estos signos es la temperatura corporal.
Por la noche, el cuerpo naturalmente comienza a enfriarse para inducir el sueño.
Este enfriamiento es una señal para que el cerebro produzca melatonina, la hormona que ayuda a conciliar el sueño.
Si los pies están demasiado fríos, el proceso puede retrasarse.
Los calcetines ayudan a mantener sus pies calientes, facilitando la vasodilatación y permitiendo que el cuerpo ajuste la temperatura de manera más eficiente. Resultado: agricultura más rápido.

Se durmió más rápido
Los estudios en las universidades de Swiss y Corea del Sur muestran que las personas que duermen con calcetines se duermen en promedio 15 minutos antes que las que no usan. Además, tienden a despertarse con menos frecuencia por la noche y pasan más tiempo en el sueño profundo.
Es decir, los calcetines pueden ser una especie de «atajo» natural para aquellos que padecen insomnio ligero o tardan mucho en quedarse dormido.
Mejora de la circulación
Dormir con pies calientes también mejora la circulación sanguínea. La vasodilatación facilita el flujo sanguíneo, reduciendo la sensación de frío en los extremos. Para las personas que sufren de mala circulación, como ancianos o diabéticos, usar calcetines puede ser especialmente beneficioso.
¿Y los posibles riesgos?
A pesar de los beneficios, hay puntos que ser conscientes:
Los calcetines demasiado apretados pueden dificultar la circulación en lugar de ayudar.
Los tejidos sintéticos favorecen el calentamiento excesivo y aumentan la transpiración.
La humedad acumulada puede crear un ambiente propicio para los hongos y el mal olor.
Por lo tanto, la clave no es solo usar calcetines, sino elegir los correctos.
¿Qué tipo de calcetines usan?
Los expertos recomiendan calcetines de algodón o lana, transpirables y cómodos, anchos, sin elásticos fuertes que compriman los tobillos y limpios. Es decir, nunca use los mismos calcetines del día para dormir.
Para aquellos a quienes no les gusta la sensación, una alternativa es usar pantalones de agua calientes o bolsas térmicas para calentar sus pies antes de acostarse.

Curiosidades culturales
En la antigua China, se creía que dormir con los pies calentados fortaleció el «coeficiente intelectual», la energía vital.
En los países nórdicos, es común que las personas duerman con gruesos calcetines en invierno como parte de la rutina de higiene del sueño.
Curiosamente, también están quienes asocian el hábito con el aumento de la vida sexual, ya que los pies calientes promueven una mayor relajación y comodidad.
¿Y los bebés?
En los bebés, mantener los pies calientes es aún más importante ya que pierden el calor mucho más rápido. Sin embargo, en lugar de calcetines, muchos pediatras recomiendan sus propios sacos de dormir para evitar el riesgo de asfixia.
Dormir con calcetines no solo es seguro, sino que puede traer beneficios: ayuda a quedarse dormido más rápido, mejora la circulación y favorece el sueño más profundo. El secreto es elegir calcetines cómodos, transpirables y no demasiado apretados.

