Entras en tu hipermercado habitual. ¿Necesita ayuda para encontrar un producto, tiene alguna pregunta sobre el precio o simplemente desea que se abra una sucursal para usted? Y la verdad es que hoy Tienes que caminar 10 minutos para encontrar un empleado. que no corre entre 3 secciones. Sin embargo, ya no es sólo en los cajeros automáticos. Así que el gran comercio minorista está aplicando una “Golpe fantasma”: reducir drásticamente el personal de los supermercados, dejando a los clientes a su suerte.
La experiencia universal del “Vacío”
Su observación es la de millones de portugueses. Grandes superficies, ya sean cadenas. de primera calidad o bajo costose están convirtiendo en espacios semiautomatizados con pasillos de asistencia vacíos.


El escenario es siempre el mismo:
- Cajeros automáticos (El comienzo): Comenzó con presión para usar autopagos. Sin embargo, donde antes había 10 cajeros y 10 empleados, hoy hay 2 empleados supervisando 15 máquinas. El trabajo ha pasado a ti, el cliente.
- Los balcones desiertos: ¿Cuántas veces te paras en la carnicería, la pescadería o la panadería y tienes que esperar a que el único empleado visible termine de empaquetar los embutidos, ordenar los estantes Y también de servirte?
- “El escondite” en los pasillos: El cliente que necesita ayuda para encontrar la Harina X o el Aceite de Oliva Y rara vez la encuentra. Los empleados, cuando están presentes, están sobrecargados de tareas. existencias y logística, y no asistencia al cliente.
Por qué la estafa fantasma en el supermercado (la dura realidad económica)
Sin embargo, esto no es una falta de organización, es una pura estrategia de reducción de costos.
- El recorte laboral: Los grandes grupos minoristas están reduciendo drásticamente el número de trabajadores por metro cuadrado. Un empleado que antes solo realizaba una tarea ahora debe realizar 3 o 4.
- Salario versus máquina: El coste de un trabajador, incluso con el salario mínimo (que es el que reciben muchos jóvenes y estudiantes en estos sectores), es significativamente mayor que el coste de mantener una máquina. autopago (a la larga). La solución es sustituir uno por otro, o al menos reducir la necesidad de contratación.
- Presión de margen: Con los costes energéticos y logísticos en aumento (y con nuestro artículo anterior sobre la lucha Viernes Negro versus Navidad en mente), el comercio minorista busca desesperadamente formas de reducir los costos operativos. Y la nómina es siempre el primer objetivo que se ajusta.
El resultado inmediato: Usted, el cliente, pierde calidad del servicio. El trabajador restante pierde calidad de vida y aumenta estrés mano de obra. El comercio minorista gana un mayor margen.
¿Dónde está el límite?
La tendencia a la automatización es irreversible, pero lo que veremos en 2025 es una abandono activo de servicio al cliente.


La cultura del “yo me ayudo” está normalizando la idea de que el cliente no necesita interactuar, sino simplemente comprar y marcharse.
Esto plantea una pregunta crucial: Si el supermercado me cede el trabajo (pasar los productos por la caja automática, buscar existencias en el pasillo, pesando mi producto), ¿debería obtener un descuento porque trabajo para ellos?
De esta manera se está superando peligrosamente el límite entre la conveniencia tecnológica y el servicio humano mínimo. Y para los millones de personas que caminan por los pasillos buscando a alguien que los ayude, la respuesta es clara: estamos pagando lo mismo por cada vez menos servicio.
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