El USB es una de esas tecnologías tan banales que rara vez pensamos en ella. Lleva décadas entre nosotros, y a la hora de cargar tu smartphone, conectar un disco externo, un ratón, un teclado o transferir archivos… Funciona y listo. Pero 2026 promete cambiar mucho este “refugio seguro” de la tecnología, tanto por la IA como por la presión regulatoria de Europa.
USB comienza a entrar en la era de la IA

Uno de los cambios más curiosos llega por el lado del hardware externo. Las marcas finalmente están empezando a considerar el USB no sólo como un canal de datos, sino también como un puerto para informática más seria.
Dentro de esta idea, el ASUS ya ha presentado el UGen300, presentado como el primer acelerador de IA conectado por USB. La idea es simple y al mismo tiempo ambiciosa: permitir el procesamiento de IA local, directamente en el PC, sin recurrir a la nube y sin tener que instalar tarjetas internas.
Todo ello conectado a un puerto USB 3.1 Gen 2.
Esto encaja en una tendencia más amplia. Las unidades externas son más rápidas, las memorias USB ya no son desesperadamente lentas y están empezando a utilizar controladores más decentes, y el precio del almacenamiento sólido se ha vuelto más competitivo. El USB deja de ser sólo un accesorio y pasa a ser parte activa del ecosistema informático.
Especialmente ahora que la IA generativa está empezando a abandonar la nube y acercarse al usuario final.
No todos los puertos y cables USB son iguales. Y eso sigue siendo un problema.
A pesar de todo esto, persiste un viejo problema que nadie ha resuelto del todo. No todos los cables, puertos y dispositivos USB ofrecen el mismo rendimiento. Para el consumidor medio, USB-C sigue pareciendo lo mismo, cuando en realidad puede significar velocidades, potencias y características completamente diferentes.
La noticia de 2026 no pone fin a esta confusión, pero empuja al mercado hacia un camino un poco más lógico.
La Unión Europea entra en escena. ¡De nuevo!
En el aspecto regulatorio, 2026 marca un punto importante. EL unión Europea finalmente comenzará a aplicar reglas más estrictas sobre la carga y los puertos USB en los dispositivos vendidos en Europa.
El requisito básico es simple. USB C se convierte en el estándar obligatorio. Pero la cosa no termina ahí.
Las marcas deberán:
- indicar claramente los requisitos de carga del dispositivo
- explicar qué poderes se admiten
- dejar de limitar la carga rápida a cargadores propietarios
En teoría, esto pone fin a prácticas bastante habituales, en las que un teléfono o un portátil sólo se carga a máxima velocidad si está conectado a un cargador específico de la marca. En la práctica, significa menos desorden, menos residuos electrónicos y menos cargadores inútiles en casa.
¿El USB sigue siendo el mismo? Sí y no.
En definitiva, el conector sigue siendo el mismo. El nombre también es el mismo. Pero el papel del USB está cambiando.
Por un lado, se convierte en un puente hacia tareas más pesadas, como la aceleración local de la IA. Pero, por otro lado, se convierte en una obligación legal más clara y transparente, al menos en Europa.
Al final del día, para el usuario medio, esto se traduce en menos dolores de cabeza y más reutilización de accesorios. Para las marcas, significa menos espacio para movimientos hostiles, y eso es algo bueno.

