La piratería nunca ha sido tan popular como lo es ahora. Los precios de los servicios oficiales son tan altos, y los servicios pirateados son tan fáciles de usar, que hasta ese viejo vecino que ves por la mañana antes de ir a trabajar ya está usando y abusando del IPTV Pirata que instaló su nieto el domingo por la noche.
Estamos hablando de un fenómeno global, pero con mayores implicaciones en el fútbol europeo. Precisamente por eso Javier Tebas decidió salir a explicar públicamente la piratería con teología mezclada.
En otras palabras, según el presidente de La Liga, el streaming ilegal es un robo, el robo está prohibido por el séptimo mandamiento de Moisés en la Biblia, y quien quiera un mundo donde todo sea gratis debería irse a vivir a otro lugar. Para cerrar con broche de oro, añade también que, si la piratería desapareciera, ver fútbol sería mucho más barato. (Sí, sí… ¡Debe ser verdad!)
Javier Tebas, la Biblia, la piratería del fútbol y el mundo real

Todo esto puede parecer un poco… extraño, pero también podría ser una narrativa perfecta. Los hay buenos que pagan y malos que piratean. Sólo falta un detalle… Que es el mundo real, donde vivimos todos. Donde la gente cuenta el dinero a fin de mes, calcula sus vidas y mira el valor de las suscripciones antes de abrir la Biblia.
¡El pecado de los precios!
Cuando Tebas se basa en el séptimo mandamiento para hablar de piratería, olvida convenientemente otros temas que también aparecen en la Biblia, como la codicia, la explotación y el abuso.
Después de todo, muchas personas no recurren a IPTV pirateado o transmisiones ingeniosas porque “quieren todo gratis”. Lo hace porque el modelo actual es absurdo y el deseo de cambiarlo es (casi) inexistente.
Paquetes de televisión a 40 o 50 euros al mes, más canales deportivos, más complementos, más exclusivos, más juegos repartidos en múltiples plataformas. Si sólo te interesa ver a tu club favorito, tienes que pagar como si fueras a consumir todo el campeonato, todas las competiciones, todos los partidos. Es algo que no tiene ningún sentido, pero sigue siendo la retórica de un mercado enfermo.
¡Aquí es donde los aficionados, en Portugal y más allá, están en la misma página! Es decir, si existiera un paquete sencillo, transparente y asequible para ver sólo los partidos de tu club por 5 o 10 euros al mes, mucha gente cancelaría la IPTV pirateada sin pensárselo dos veces.
No es “quiero todo gratis”, es “no quiero que me timen”.
¿“Si no hubiera piratería, esto sería barato”?

La frase de Tebas “si desapareciera la piratería ver fútbol sería mucho más barato” es bonita de leer, pero no se corresponde con la realidad.
Ya hemos visto esta película en la música.
Hubo un tiempo en que los editores culpaban a la piratería de todo. El mercado ha cambiado, han aparecido modelos tipo Spotify, precios más accesibles, catálogos completos, menos fragmentación. ¿Resultado? Mucha gente abandonó eMule y torrent y empezó a pagar.
¡En el streaming de series y películas sucedió todo lo contrario! Con el paso de los años, con pocas plataformas y precios aceptables, la piratería bajó. Entonces empezó la fiesta de las exclusividades, suscripciones para todo, subidas de precios, catálogos divididos en diez servicios diferentes. ¿Adivina qué pasó de nuevo? No fue la fe ni el número de misas el fin de semana.
En el fútbol pasa lo mismo. Los titulares de derechos llevaron el modelo al límite, con paquetes inflados, juegos a horas absurdas, múltiples canales, publicidad hasta el cuello y poca preocupación por el bolsillo de quienes pagan.
La piratería no es una excusa, pero sí un síntoma
Es importante dejar esto claro… La piratería es ilegal.
La IPTV pirateada no es una “zona gris”, es 100% un delito. Cualquiera que firme sabe que está fuera de la ley. Técnicamente, Tebas tiene razón cuando dice que se trata de una forma de robo.
El problema es que esto ya no sirve como freno. La gente seguirá pesando 50 euros de canales entre BTV, Sport TV y DAZN, más internet, más servicios, y llegará siempre a la misma conclusión. Es caro… Es demasiado caro. Especialmente por la cantidad de juegos que realmente se ven durante el mes.
Entonces, si quieres hablar de moral, empieza hablando de respeto.
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