Un estudio reciente realizado por investigadores del University College de Londres (UCL) reveló que la exposición prolongada a altos niveles de contaminación atmosférica puede tener efectos negativos en la salud del cerebro de los adultos mayores. Publicado en The Journals of Gerontology: Serie A, el trabajo asocia la presencia continua de dióxido de nitrógeno (NO₂) y partículas delgadas (PM2.5) con un rendimiento inferior en las pruebas cognitivas, especialmente destacando las capacidades lingüísticas.
La contaminación del aire puede tener efectos negativos en la salud del cerebro
El dióxido de nitrógeno se libera principalmente al quemar combustibles fósiles. Al igual que con los escapes del automóvil, los camiones y los autobuses, pero también en las centrales eléctricas y los equipos industriales. Las partículas PM2.5 consisten en partículas muy pequeñas e inalcanzables que pueden alcanzar profundamente los pulmones. Estos también provienen de la combustión de gasolina, diesel, aceite, madera y otros materiales.
Cómo se realizó el estudio
Los investigadores analizaron datos de 1127 personas de 65 años o más, los participantes en el protocolo cognitivo del estudio ELSA-HCAP, realizado en 2018. Se evaluaron sus funciones cognitivas, incluida la memoria, la función ejecutiva, el lenguaje y el desempeño global, en combinación con su exposición a la contaminación entre 2008 y 2017.


Las pruebas incluyeron evaluaciones reconocidas como «Prueba de memoria de East Boston» y «Escala de memoria de Wechsler», así como ejercicios de memoria inmediatos y retrasados, disminuyendo el conteo y la reproducción de formas geométricas.
Los resultados mostraron que los participantes que viven en zonas con niveles más altos de NO₂ y PM2.5 obtuvieron puntajes más bajos en las pruebas cognitivas. Especialmente aquellos que evaluaron el idioma. Los individuos más expuestos fueron, en promedio, en el tercio inferior de los puntajes globales.
Impacto específico de las fuentes de contaminación
Otros datos relevantes fueron la identificación de fuentes de contaminación específicas más asociadas con la degradación cognitiva. Por lo tanto, los contaminantes de la industria, los sistemas de calefacción domésticos y los combustibles sólidos (como el carbón y el petróleo) se asociaron particularmente con peores resultados en las pruebas de idiomas. La explicación puede estar en la forma en que estos contaminantes afectan el lóbulo temporal. Un área del cerebro crucial para la fluidez verbal y el lenguaje. Sin embargo, los mecanismos exactos aún no se entienden completamente.


Relevancia de conclusiones
Aunque el estudio utilizó datos de alta calidad y cubrió una década de exposición, los autores reconocen algunas limitaciones. El tiempo de análisis no representa una exposición a lo largo de la vida. Por lo tanto, solo se consideraron promedios anuales de contaminación (excluyendo los picos a corto plazo), y la muestra se limitó al territorio inglés, lo que puede dificultar la generalización de otras poblaciones.
Aún así, los investigadores destacan la importancia de fortalecer las políticas de control de calidad del aire público. Especialmente en áreas donde los niveles de contaminación siguen siendo altos. Todo para proteger la salud cognitiva de la población envejecida.

