La fiebre amarilla, una enfermedad viral transmitida por mosquitos, ha causado brotes mortales durante siglos en regiones tropicales de América del Sur, América Central y África. Ahora, una nueva advertencia de expertos en enfermedades infecciosas indica que el riesgo de una pandemia global de fiebre amarilla es más real que nunca.
La fiebre amarilla puede ser la próxima pandemia y peor que Covid
Según un grupo internacional dirigido por Duane Guber de la Universidad Nacional de Singapur, los brotes recientes en África y las Américas plantean serias preocupaciones sobre la posible llegada del virus a la región de Asia Pacífico, donde más de dos mil millones de personas viven en áreas infestadas por la transmisión de mosquitos.
«Una pandemia de fiebre amarilla de hoy sería una devastadora crisis de salud pública, con una letalidad que haría que Covid-19 parezca insignificante», advierten los autores.


Una amenaza que viaja con el ser humano
Históricamente, la fiebre amarilla era endémica en África, pero llegó a las Américas durante el tráfico transatlántico de esclavos. Ya en el siglo XVIII, el virus también llegó a Europa, ganando el apodo de «American Praga».
En la década de 1930, el desarrollo de una campañas de erradicación de vacunas y mosquitos altamente efectivas eliminaron la transmisión urbana en las Américas. Sin embargo, en las últimas décadas, los mosquitos han regresado, y aunque los brotes han sido esporádicos, la amenaza está lejos de desaparecer.
¿Por qué está aumentando el riesgo?
Según los expertos, factores como la baja cobertura de vacunación, el crecimiento de la población no controlado, los viajes internacionales frecuentes y los defectos de control de mosquitos han creado las condiciones ideales para que el virus se propague nuevamente.
El mayor temor es que un viajero infectado regrese de África o América del Sur y sea mordido por un mosquito local en Asia. Si este mosquito es la especie correcta (y muchas lo son), el ciclo de transmisión puede comenzar en una región donde el virus nunca existió. Por lo tanto, el brote puede pasar desapercibido al confundirse con otras enfermedades, como el dengue.
¿Qué puedes hacer?
La solución, según los investigadores, está aumentando urgentemente la producción y distribución de la vacuna. También mejora la vigilancia en los países pobres y refuerza los sistemas de respuesta de brotes.
La directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell, refuerza la advertencia: «Los servicios de vacunación y vigilancia en casi 50 países ya están interrumpiendo. No podemos perder terreno en la lucha contra las enfermedades prevenibles».
La fiebre amarilla es vieja, pero el mundo moderno es, paradójicamente, más vulnerable que nunca.


