Todos los días nuevas formas de Burla, cada vez más creativas y difíciles de detectar. El más reciente implica algo tan simple que parece inofensivo: una tarjeta de presentación que queda en la puerta. A primera vista, puede parecer solo publicidad o un contacto de un servicio, pero en realidad puede ser el comienzo de un esquema peligroso que ya ha hecho varias víctimas en Portugal.
Cómo funciona la tarjeta de presentación
El método es simple y discreto:
- Los burlones pasan por las casas y dejan tarjetas de visita falsas en la puerta o buzón.
- Estas tarjetas parecen ser de compañías de gas, electricidad, reparaciones nacionales o incluso «técnicos certificados».
- Cuando el residente llama al número indicado, cae en la trampa: por el otro lado, alguien está listo para inventar un mal funcionamiento, cobrar por servicios inexistentes o incluso marcar visitas a domicilio para engañar a las personas mayores y más vulnerables.
En algunos casos, la tarjeta ni siquiera necesita ser utilizada. Solo sirve para que los delincuentes se den cuenta de si la casa está ocupada o no. ¿Como? Simple: si la tarjeta es de varios días sin retirarse, esto puede indicar que el residente está ausente y la información puede usarse en intentos de robar.

Porque es tan peligroso
A primera vista, solo parece ser una publicidad aburrida. Pero la verdad es que esta estafa tiene varias capas de riesgo:
Fraude directo: por lo tanto, al llamar al número, la víctima puede estar convencida de pagar servicios innecesarios o inventados.
Invasión de la casa: los técnicos falsos marcan las visitas y terminan en casa, aprovechando la confianza.
Robo de datos personales: muchos solicitan información como el contribuyente o el número de Iban para «emitir una factura».
Robberios planificados: las tarjetas que pasan días en la puerta pueden informar casas vacías.
Las principales víctimas: los ancianos y la gente sola
Este tipo de estafa es especialmente efectiva contra los ancianos. Muchos están acostumbrados a depender de las compañías de gas o electricidad y no sospechan cuando reciben una tarjeta aparentemente legítima. Además, la presión psicológica utilizada por los delincuentes hace que las víctimas eventualmente paguen solo para «no tener ningún problema».
Sin embargo, en las zonas residenciales, la estafa también aprovecha la rutina de los residentes: aquellos que llegan cansados del trabajo pueden no notar el detalle de la tarjeta y mantenerlo, sin imaginar el peligro que representa.
Cómo reconocer una tarjeta falsa
No siempre es fácil de distinguir, pero hay signos que deberían generar sospechas:
- Logotipos mal impresos o genéricos.
- Falta de dirección física de la empresa.
- Solo una serie de teléfonos móviles como contacto.
- Mensajes vacantes como «Servicios de mantenimiento de 24 h» sin especificar cuál.
- Presión para llamar de inmediato.
Las verdaderas empresas de servicios esenciales no se comunican de esta manera. Por lo tanto, nunca dejan tarjetas sin identificación oficial, número fijo o dirección registrada.

Qué hacer si encuentra una tarjeta sospechosa
No llame al número indicado sin confirmar primero la autenticidad.
Verifique en línea si la empresa realmente existe y si el contacto es oficial.
Proteja la tarjeta y, si es posible, tome una fotografía como prueba.
La policía informa si se sospecha que eso puede estar vinculado a un intento de eslogan.
Hable con los vecinos: si todos están atentos, los delincuentes pierden terreno.
Consejo de las autoridades
PSP y GNR han advertido repetidamente de la puerta a puerta. Las recomendaciones son claras:
Nunca abra la puerta a extraños que se presentan como técnicos sin marcas previas.
Siempre llame a la línea oficial de su compañía de electricidad, gas o agua antes de aceptar cualquier intervención.
Sin embargo, compartir información con miembros de la familia mayores, que son los objetivos más fáciles.
Por lo tanto, la estafa de la tarjeta de presentación parece inofensiva, pero puede tener graves consecuencias desde perder dinero hasta poner en riesgo la seguridad del hogar. El secreto no es confiar ciegamente en todo lo que aparece en la puerta y siempre verificar la autenticidad antes de actuar.

