Olvídese de los convertidores catalíticos y las radios. El nuevo objetivo de los delincuentes es algo que tienes en tu baúl y que cuesta una pequeña fortuna reemplazarlo. Lamentablemente, los robos de coches y los robos son bastante habituales en casi todo el mundo. El modo de funcionamiento suele ser muy sencillo y muy predecible. Los ladrones se llevan todo el coche o simplemente abren las puertas para robar objetos de valor y piezas caras, como airbags y volantes. Sin embargo, hay ocasiones en las que el objetivo es directamente externo, siendo el robo de catalizadores el ejemplo más sonado en los últimos años. Sin embargo, los delincuentes encontraron un objeto completamente inesperado y extraño para robar: el portaequipajes y, para ello, rompieron las ventanillas del coche.
Romper cristales de coches: el nuevo y sorprendente objetivo
El maletero no es más que esa funda extraíble que se sitúa justo detrás de los asientos traseros, sirviendo para ocultar el contenido de tu maleta de las miradas ajenas. Aunque a primera vista parece un objeto inofensivo y sin gran valor comercial, se ha convertido en el nuevo objetivo elegido por los ladrones callejeros.

Según los informes más recientes, estos delincuentes llegan silenciosamente en bicicleta en medio de la noche, se acercan a su vehículo, rompen la ventana trasera en fracciones de segundo, arrancan el estante y huyen rápidamente del lugar con el objeto bajo el brazo.
Por tanto, estas piezas acaban rápidamente vendiéndose en mercados online de segunda mano por cientos de euros. Irónicamente, en la inmensa mayoría de los casos acaban vendiéndose exactamente a las mismas personas que fueron víctimas del robo inicial y que buscan un sustituto barato. Teniendo en cuenta que un nuevo capó trasero para coches de alta gama puede costar entre 250 y 350 euros en los concesionarios, el atractivo financiero de esta nueva trama clandestina es más que evidente.
¿Por qué roban los percheros?
Por otro lado, la razón por la que los ladrones de repente encontraron tan atractivos los percheros para sombreros es bastante sencilla de explicar. En los automóviles modernos, este es prácticamente el único componente extraíble importante que todavía se puede robar sin un gran esfuerzo físico ni conocimientos técnicos.
Los coches más antiguos solían tener varias piezas que eran fáciles de extraer del habitáculo. Desde radios hasta pantallas de navegación e incluso cámaras en el tablero. Actualmente, todos estos elementos electrónicos están profundamente integrados y encerrados en el panel de instrumentos, lo que hace que su robo sea un dolor de cabeza que simplemente no vale la pena correr el riesgo de ser descubierto.
Además, aunque las piezas externas, como los convertidores catalíticos y los tubos de escape, siguen siendo accesibles, requieren métodos de robo mucho más sofisticados, ruidosos y lentos, que a menudo requieren el uso de amoladoras angulares y gatos hidráulicos. De esta forma, la balda del maletero aparece como la última opción fácil y rápida para que los ladrones ganen dinero rápido.

Pérdidas masivas para las víctimas
Estos ladrones se centran en modelos muy concretos, dando prioridad casi absoluta a coches de lujo de marcas premium como Mercedes, BMW y Jaguar. Esto sucede precisamente porque las piezas originales de estos fabricantes son las más caras de sustituir en el mercado oficial.
Para empeorar las cosas, las víctimas todavía tienen que desembolsar dinero extra para reemplazar la ventana trasera rota. A menudo incluye resistencias térmicas y sensores integrados. Por tanto, un robo que parece sencillo y ridículo podría acabar arrojándote una factura total de unos mil euros en el taller. Afortunadamente, esta tendencia parece limitarse principalmente a las calles de Londres por ahora, pero siempre es bueno estar alerta.

