La fiebre de los precios absurdos en el mundo del hardware sigue haciendo estragos y, esta vez, ha sido Microsoft quien ha echado más leña al fuego. Si estás prestando atención a FiltraciónBien sabéis que la crisis de componentes está poniendo los nervios de punta a todos, pero lo que acaba de anunciar el gigante de Redmond es un auténtico golpe al agua.
Después de todo, a partir del 1 de agosto de 2026, los precios de las consolas Xbox Series X y Series S aumentarán violentamente.
No hablamos de un ligero ajuste de 20 o 30 euros para disfrazar la inflación. Microsoft dará fuerte en la nota: todas las versiones de 512 GB costarán 100 dólares, mientras que los modelos de 1 TB sufrirán un brutal incremento de 150 dólares. Todavía no sabemos cómo se traducirá esto en euros en nuestro mercado.
Pero, para ayudar a la fiesta, las versiones de 2 TB simplemente desaparecerán del mercado, porque la marca supone que, a este ritmo, el precio final ya no tiene ningún sentido para el bolsillo de los consumidores.
La crisis de la memoria RAM se cobra una víctima más. Habrá muchos.

La excusa oficial de Microsoft para este robo a mano armada apunta directamente al mercado de memorias y almacenamiento DRAM. Es decir, según la empresa, los costes de estos componentes ya se han multiplicado por 2,5 y la perspectiva es que el precio vuelva a duplicarse en otoño de 2027.
En otras palabras, las cosas se complicarán mucho más antes de empezar a mejorar. De hecho, esta debería ser la gran razón por la que las consolas de nueva generación recién llegarán al mercado en 2028 o 2029. No tiene sentido lanzar algo nuevo ahora, porque el precio sería realmente absurdo.
¿Una carrera por ir a las tiendas ante el inevitable aumento? ¡Quizás sea una buena idea!
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El anuncio llega al cierre del año fiscal de Xbox y la estrategia de dar un mes de margen antes de que el aumento se haga efectivo ya es de sobra conocida en la industria.
De hecho, si quieres una consola para jugar GTA 6, es una excelente idea invertir ahora. Porque los precios no bajarán y ni siquiera tiene mucho sentido mirar el Black Friday. Olvídate de campañas, promociones, eventos, etc… ¿Lo quieres? Comprar.

