El aceite de oliva es sinónimo de la dieta mediterránea y los beneficios para la salud de ambos están bien documentados. El aceite de oliva reduce el riesgo de enfermedades cardíacas, cáncer, diabetes y muerte prematura. Las aceitunas también contienen numerosos nutrientes saludables. Pero al fin y al cabo, además de las aceitunas, las hojas de olivo también pueden tener un gran impacto en nuestra salud.
¿Qué contienen las hojas de olivo?
Tradicionalmente, las hojas de olivo se elaboran como té en el Mediterráneo y se consumen para tratar la fiebre y la malaria.
Las hojas contienen altos niveles de un tipo de antioxidante llamado oleuropeína. Las aceitunas y el aceite de oliva también contienen esta sustancia, pero en niveles más bajos.
En general, cuanto más verde es la hoja (menos amarillenta), más oleuropeína contiene. Las hojas cosechadas en primavera también tienen niveles más altos que las cosechadas en otoño. Esto indica que los niveles de oleuropeína disminuyen a medida que las hojas envejecen.


Las hojas de olivo también contienen otros antioxidantes, como hidroxitirosol, luteolina, apigenina y verbascósido.
Los antioxidantes actúan reduciendo el estrés oxidativo en el cuerpo. El estrés oxidativo causa daños al ADN, las membranas celulares y los tejidos, lo que puede provocar enfermedades crónicas como el cáncer y las enfermedades cardíacas.
¿Son saludables las hojas de olivo?
Un análisis reciente combinó datos de 12 estudios experimentales con 819 participantes en total. En general, el extracto de hoja de olivo mejoró los factores de riesgo de enfermedades cardíacas. Esto incluyó lípidos (grasas) en sangre más saludables y una presión arterial más baja.
El efecto fue mayor en personas que ya tenían presión arterial alta.
La mayoría de los estudios incluidos en esta revisión administraron extracto de hoja de olivo en forma de cápsulas, con dosis diarias de 500 miligramos a 5 gramos durante seis a 48 semanas.
Otra revisión y análisis publicado a finales del año pasado analizó datos de 12 estudios experimentales, con un total de 703 personas. Algunos de estos estudios involucraron a personas con niveles altos de lípidos en sangre, personas con presión arterial alta, personas con sobrepeso u obesidad, y otros involucraron a personas sanas.
Las dosis diarias eran de 250 a 1000 mg, tomadas en forma de tabletas o horneadas en pan.


Los estudios individuales incluidos en la revisión mostraron beneficios significativos en la mejora del control de la glucosa (azúcar) en sangre, los niveles de lípidos en sangre y la reducción de la presión arterial.
En la práctica, los estudios demuestran que el extracto de hoja de olivo puede ayudar a reducir la presión arterial, mejorar los lípidos en sangre y ayudar a nuestro cuerpo a lidiar con la glucosa.
Mientras tanto, las hojas de olivo se pueden preparar en té o agregar a ensaladas.
Sin embargo, las hojas son amargas debido a los antioxidantes, lo que puede dificultar su consumo o hacer que el té sea desagradable.
También se ha añadido extracto de hoja de olivo al pan y otros productos horneados. Los investigadores concluyeron que esto mejora el nivel de antioxidantes en estos productos y la gente dice que la comida sabe mejor.

