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El debate sobre la inteligencia artificial en Hollywood es la verdadera “papa caliente” del momento. Esto se debe a que, en el futuro, será posible generar películas enteras, y basadas en actores que quizás ya ni siquiera estén entre nosotros.
De hecho, no es casualidad que los actores ya hayan vendido su voz y su rostro a varios motores de IA.
Sin embargo, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas finalmente ha decidido poner las porterías en el lugar correcto. Si quieres ganar una estatuilla dorada, tienes que ser humano y punto.
Reglas claras: ¡Las máquinas no suben al escenario!

Las nuevas directrices son sencillas y no dejan lugar a dudas. En cuanto a representación, premios sólo para humanos. Lo mismo se aplica a los scripts (pero pueden ser compatibles con IA).
Esto puede parecer un problema del futuro, pero la realidad es que ya está ocurriendo ahora.
Ya hemos visto el caso de Ian Holm en Alien: Romulus y Peter Cushing en Rogue One, donde los actores fueron “resucitados” digitalmente años después de su muerte. Incluso está el ejemplo de Val Kilmer, quien debido a un cáncer de garganta está siendo recreado por AI para la película As Deep as the Grave.
¿Humanos a cargo y robots detrás de escena? La IA no está prohibida. Es simplemente limitado.
Tenga en cuenta que esto no significa que la IA esté prohibida en el cine. La Academia sabe que no existen los milagros y que la tecnología es una herramienta poderosa. Se sigue permitiendo el uso de inteligencia artificial para efectos visuales, rejuvenecimiento de actores o herramientas de voz. Precisamente por eso no descalifica una película.
La gran diferencia es dónde comienza y termina la autoría humana. La organización ahora puede solicitar información detallada sobre cómo aparece la IA en cada producción. El objetivo es trazar una línea roja antes de que las preocupaciones sobre el reemplazo total del talento se conviertan en un puñetazo en el estómago para la industria cinematográfica.

