Microsoft siempre ha tenido en sus manos iconos de conversaciones online. Después de todo, tiene Teams, también teníamos Windows Live Messenger y, por si no lo recuerdas, también era dueño de Skype.
De hecho, durante muchos años, el Skype era sinónimo de videollamadas.
¡Fue simple, gratis y funcionó! Un auténtico pionero que abrió el camino a lo que hoy son los Zoomel Reunión de Google y hasta el WhatsApp.
Pero en 2025, Microsoft desconectó y cerró Skype para siempre. Algo curioso, porque este servicio costó 8.500 millones de dólares en 2011. Duró… 14 años.
El principio del fin comenzó dentro de la propia Microsoft


Cuando Microsoft compró Skype, quería integrar el servicio en todo el ecosistema de Windows. Y eso, por un tiempo, salió bien. El problema es que, con el lanzamiento de Microsoft Teams en 2017, Skype perdió su propósito.
Es curioso, porque Teams nació para competir con Slack, pero rápidamente robó todo lo que hacía útil a Skype: Videollamadas, mensajería, uso compartido de archivos e integración con Office 365.
Así, mientras el mundo se adaptaba al trabajo remoto (consecuencia de la pandemia) y la Zoom estaba explotando en popularidad, Skype se quedó atrás, siendo más pesado, más lento y con una interfaz cada vez más confusa.
Skype olvidó lo que lo hacía especial
Después de la adquisición, Microsoft intentó transformar Skype en una plataforma más «moderna».
Cambió el aspecto, llenó el programa de emojis, GIF, integraciones con Facebook y hasta intentó copiarlo de Snapchat en 2017.
¿El resultado? Los usuarios lo odiaron.
Al fin y al cabo, lo que antes era sencillo y ligero se ha convertido en un caos de menús y funciones innecesarias. Llamadas perdidas, retrasos en el sonido, fallos constantes. De un momento al otro, Skype ya no es sinónimo de comunicación fácil y se convirtió en un obstáculo.
Mientras tanto, Zoom y Discord se convirtieron en los nuevos puntos de encuentro, Messenger y FaceTime dominaron el lado personal y las empresas migraron en masa a Teams.
El golpe final
En 2023, Skype todavía tiene alrededor de 336 millones de usuarios. Sin embargo, estos ya eran números en caída libre, especialmente en un mundo donde el vídeo era más importante que nunca.
Por tanto, Microsoft dejó de promocionarlo, empezó a invertirlo todo en Teams y Skype quedó olvidado, estancado en el tiempo.
En 2025, la empresa confirmó oficialmente lo que ya era evidente desde hacía años: Skype estaba muerto.
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