El Multibanco forma parte del “kit Portugal”: café, pastel de nata y un vistazo al saldo. Está tan presente en nuestras vidas que casi parece un miembro más de la familia. Y como en todas las familias, aquí también hay historias que se repiten tantas veces que acaban sonando como verdad absoluta. El problema es que muchos de estos mitos sobre Multibanco ya no tienen sentido y algunos incluso te pueden costar dinero.
“Si el Multibanco se traga la tarjeta, te han robado”
Este es quizás el mito más extendido. ¿La máquina retuvo la tarjeta? Pánico inmediato: “me prepararon una especie de plan”. En la mayoría de los casos, no sucede nada de eso. Multibanco podrá conservar la tarjeta por varios motivos legítimos: PIN incorrecto varias veces, tiempo de funcionamiento excedido, sospecha de mal uso o simplemente un error técnico. En las tramas con fachadas falsas y dispositivos para copiar datos, el objetivo es precisamente el contrario: la tarjeta sale, por lo que la persona puede salir tranquilamente mientras los defraudadores se quedan con la información. Si la tarjeta se atasca, el procedimiento correcto es sencillo: llama inmediatamente al banco, bloquea la tarjeta y sólo entonces intenta comprender con calma lo que ha pasado.

“Sólo es seguro retirar dinero dentro de la sucursal”
Mucha gente se siente más segura utilizando el cajero automático dentro del propio banco, como si las cuatro paredes fueran un escudo anticrimen. En la práctica, lo que realmente cuenta es el contexto: si el terminal está en un lugar visible, relativamente ocupado, bien iluminado y sin gente sospechosa merodeando por ahí. Un MB en una sucursal aislada, de noche, en una calle desierta, no es automáticamente más seguro que un palco a la entrada de un centro comercial lleno de gente. Lo que debes hacer es mirar la máquina, comprobar que no hay piezas sueltas o “a presión”, proteger el PIN con la mano y evitar tener mirones demasiado cerca. La dirección de la máquina no es garantía de nada.
“Los cajeros automáticos fuera de Portugal siempre son una estafa”
Otro clásico: “nunca uses los cajeros automáticos que hay, son solo comisiones y estafas”. La realidad es un poco más gris. Sí, hay cajeros automáticos con comisiones abusivas y conversiones complicadas, pero también hay cajeros automáticos perfectamente normales, vinculados a bancos locales, que puedes utilizar sin problemas. El truco consiste en leer la pantalla con atención. Muchas máquinas en el extranjero te preguntan si quieres pagar en euros, con tipo de cambio “garantizado”. Regla general: casi siempre vale la pena rechazar esta conversión y dejar que su banco haga el cambio. No es porque estés fuera de Portugal que Multibanco se convierte automáticamente en una película de terror, sólo tienes que no presionar “Aceptar” como un loco.

“Usar un cajero automático por la noche siempre es peligroso”
Hay algo de verdad en esto: menos movimiento en la calle significa más oportunidades para quienes tienen malas intenciones. Pero convertir eso en “si vas a un cajero automático por la noche te roban” tampoco ayuda a nadie. Lo que debes hacer es usar el sentido común. Si la zona es extraña, mal iluminada y desierta, lo mejor es posponer la encuesta o elegir otra máquina. Si realmente tienes que utilizar el MB, aparca cerca, prepara la tarjeta antes de bajar del coche, guarda el móvil, realiza la operación con calma pero sin demora, no cuentes los billetes en la puerta y sal inmediatamente. El tiempo cuenta, pero el contexto cuenta mucho más.
«Si la cuenta no salía, la operación fracasaba». Es uno de los grandes mitos de Multibanco.
¿Cuántas veces has escuchado a alguien decir “el recibo no salió, entonces debe haber sido un error”? En muchos casos ocurre exactamente lo contrario: la operación se completó con éxito y lo que falló fue solo la impresión. Puede que se haya acabado el papel, que la impresora esté teniendo problemas o simplemente que el recibo esté atascado. El peligro aquí es repetir la misma operación de confianza, convencidos de que no pasó nada. Siempre que tengas dudas, consulta primero en la app del banco o en homebanking si la transacción ya está ahí. El recibo es una prueba en papel, no es el cerebro de la máquina.
“Si Multibanco te deja retirar es porque yo puedo”
Éste es más sutil, pero muy común. Hay quienes viven pegados a las reservas de sus cuentas utilizando sobregiros autorizados, tarjetas de crédito y límites en todo lo demás, con el argumento “si el banco me deja es porque puedo”. En teoría puedes, en la práctica estás pagando intereses y comisiones que, sumadas a final de mes, son todo menos inocentes. Multibanco es solo la interfaz: no te dice si tu situación financiera es sana, solo muestra lo que el banco autoriza en ese momento. Si siempre estás raspando el fondo de la sartén, el problema no está en la máquina, sino en tus hábitos.
“Cuantas más funciones haya en Multibanco, más peligroso es utilizarlas”
Hoy pagas impuestos, compras boletos, cargas pases, haces donaciones y mil cosas más directamente en la terminal. Hay quien piensa que cuantas más funciones tiene, más “sensible” es tocarlo, como si fuera más fácil que alguien robara datos porque está pagando el IMI en lugar de retirar 20 euros. El riesgo real sigue siendo el mismo: que alguien vea su PIN, que alguien instale un dispositivo físico para robar datos o que alguien “lleno de buena voluntad” se ofrezca a ayudarle y se quede con toda la información que necesita. La mejor defensa no es evitar las opciones del menú, es mantener siempre la regla de oro: PIN cubierto, tarjeta siempre contigo y sin “ayuda” de extraños.
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