Ya tengo 34 años, pero todavía hoy pienso en esto… ¿Por qué tenía que llevar una flauta en el bolso cuando iba a la escuela primaria? Si creciste en Portugal, es muy probable que hayas experimentado esto: una habitación llena de niños, cada uno con su propia flauta de plástico, todos intentando asesinar las “Pombinhas” de Catrina.
Evidentemente, años después, casi nadie toca la flauta. Entonces, ¿por qué esto sigue siendo un clásico en las escuelas?
¿Spoilers? No es porque alguien piense que la flauta es el pináculo de la música. Es porque es barato, casi indestructible y soluciona varios problemas a la vez.
¿Flauta? ¡Barato, duradero y cabe en una mochila!
La respuesta más honesta es simple: dinero.

Una flauta cuesta muy poco en comparación con cualquier otro instrumento. No se rompe fácilmente, aguanta caídas, mochilas tiradas al suelo e incluso algún que otro golpe entre hermanos o compañeros de clase.
Para una escuela con un presupuesto ajustado que necesita que toda una clase toque un instrumento afinado, la flauta dulce es casi perfecta. No ocupa espacio como un piano, no requiere mantenimiento constante como los violines, no necesita baquetas, parches ni cables. Cómpralo, distribúyelo y listo.
¡Y hay otra ventaja importante! Cada niño puede llevarse la flauta a casa. Intenta hacer lo mismo con 20 violonchelos o trompetas.
¡Una puerta de entrada económica a la música!
Por mucho que nos reímos de la flauta, ésta cumple un papel importante: enseña los fundamentos de la música, y aporta habilidades muy importantes para el crecimiento del alumno.
Con una flauta los niños aprenden:
- Lectura de notas y música.
- Coordinación entre los dedos y la respiración.
- Noción de melodía y ritmo.
- Cómo jugar junto con otros
En otras palabras, sirve como trampolín. Una vez que te das cuenta de que puedes sacar una melodía de ahí, es más fácil pasar a la flauta, el clarinete, el saxofón, el piano, la guitarra, lo que sea.
Para muchos niños, es su primer contacto real con un instrumento afinado.
En definitiva, al fin y al cabo, la flauta no es tan inútil.
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