Hay pocas palabras tan peligrosas para tu bolsillo como “es casi gratis”. El Programa E-Lar es el nuevo apoyo del Estado que promete cheques gordos para intercambiar estufas, hornos y calentadores de agua a gas por equipos eléctricos eficientes. ¿El problema? En muchos hogares las facturas de la luz están subiendo… y bien. E-Lar nace con un presupuesto de 100 millones de euros para combatir la pobreza energética y hacer más eficientes los hogares. Los vales pueden ascender a entre 1.650 y 1.700 euros por hogar, dependiendo de los ingresos y del equipo a sustituir. En teoría, parece perfecto: sustituir electrodomésticos viejos e ineficientes por placas eléctricas, hornos eléctricos y calentadores de agua de clase A.
Programa E-Lar: ¿dónde está el problema?
DECO PROteste ya ha venido avisar: “El E-Home no vale para todo el mundo”. En varios escenarios, el cambio de aparatos de gas por equipos eléctricos promocionados en el programa puede costarle más al consumidor.
En primer lugar, porque un termo eléctrico típico consume mucho más de la potencia contratada. Esa instalación que vivía feliz con 3,45 kVA empieza a bajar cada vez que enciendes el horno, la lavadora y el nuevo calentador de agua al mismo tiempo. Resultado: hay que aumentar la potencia.


Aumentar la potencia contratada supone pagar más cada mes, aunque ya no conectes nada. Es un coste fijo, además del aumento natural del consumo: calentar agua con electricidad pura y dura sigue siendo caro, sobre todo si no tienes una tarifa de dos horas bien aprovechada.
¿Cuándo tiene sentido E-Lar?
El soporte puede ser interesante si:
- De todos modos ya tuviste que cambiar el equipo (avería grave, aparatos muy viejos);
- Tienes la posibilidad de optar por soluciones más eficientes (por ejemplo, equipos de bomba de calor para agua caliente sanitaria, cuando sea elegible);
- Puedes ajustar hábitos: programar el calentamiento de agua para horas valle, revisar niveles de potencia, optimizar tarifas.
- Si el cambio se realiza simplemente “porque hay un cheque”, sin mirar las facturas, se corre el riesgo de convertir un problema en dos: equipos nuevos y una factura de electricidad inflada.


¿Qué debes hacer antes de unirte?
Simular el impacto: Habla con tu proveedor y utiliza simuladores de consumo (o pide ayuda a DECO) para entender cuánto más gastarás en kWh con el nuevo equipo.
Consulta la potencia contratada: Si tiene que subir uno o dos niveles, agregue ese costo anual a la ecuación.
Revisa la tarifa: Si empiezas a consumir más electricidad, puede que valga la pena cambiar de tarifa o incluso de proveedor.
Moraleja de la historia: E-Lar es un apoyo real, pero no es mágico. Antes de perseguir el cheque, haga los cálculos. De lo contrario, el Estado da ayuda hoy… y hay que pagarla todos los meses en la factura de la luz.
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