En verano sudamos más, perdemos líquidos más rápido y, muchas veces, sólo nos acordamos de beber agua cuando ya tenemos sed. El problema es que la sed es, en sí misma, una señal de que te estás deshidratando, cuando aparece, el cuerpo ya está en déficit. Aprender a reconocer otros signos más sutiles le ayudará a corregirlos antes de llegar a un problema grave. Presta atención a estos signos de deshidratación.
Signos de deshidratación: tu cuerpo pide agua y no escuchas
El signo más fiable y sencillo de comprobar es el color de la orina. Si está claro, de color pajizo, estás bien hidratado. Si es de color amarillo oscuro, concentrado, es un aviso de que es necesario beberlo. Cuando pasas horas sin ir al baño, es el mismo mensaje. A esto se suma la boca y los labios secos, la piel y los ojos que parecen más “apagados”, y esa sensación de cansancio sin motivo aparente. La deshidratación roba energía mucho antes de que te dé mucha sed.

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Hay síntomas que muchas personas no asocian con la falta de agua, pero que son clásicos: dolores de cabeza, dificultad para concentrarse, irritabilidad y ligeros mareos. En casos más avanzados aparecen calambres musculares, el corazón late más rápido y sensación de debilidad al ponerse de pie. En las personas mayores hay que prestar especial atención, porque el mecanismo de la sed se pierde con la edad y pueden deshidratarse sin quejarse; y en bebés y niños pequeños vigilar la falta de lágrimas al llorar, pañales secos durante muchas horas y apatía.
La buena noticia es que la prevención es sencilla.
Bebe agua a lo largo del día, sin esperar a tener sed, y refuérzala en los días más calurosos y cuando hagas esfuerzos al aire libre. En la mayoría de los casos no necesitas bebidas especiales. El agua es lo mejor. Las frutas y verduras con mucha agua, como la sandía, el melón, el pepino y el tomate, ayudan y son perfectas para el verano. Evita el exceso de alcohol y bebidas muy azucaradas o con cafeína durante las horas de más calor, ya que juegan en tu contra.
Un truco práctico: lleva siempre una botella de agua a mano, en la mochila, en el coche, en tu escritorio. Tenerlo a la vista es la mitad de la batalla, porque rara vez el problema es que no te guste el agua, sino olvidar beberla. Y si pasas el día en la playa o trabajando bajo el sol, haz pausas periódicas a la sombra para beber, aunque creas que no lo necesitas.

Presta atención a las señales de alarma que piden ayuda médica.
Confusión, desmayos, latidos del corazón muy acelerados, falta de orina durante muchas horas o vómitos que le impiden retener líquidos. En estos casos, especialmente en niños y ancianos, no espere: busque atención médica. Para preguntas no urgentes, la Línea SNS 24 (808 24 24 24) está siempre disponible.
Hidratarte bien no es un detalle del verano, es lo que mantiene tu cuerpo funcionando cuando llega el calor. Escuche las señales antes de que se conviertan en un problema.

