Incluso con cuidado, sucede: te distrajiste, no te volviste a aplicar el protector solar y por la noche tu piel está roja, caliente y arde. Las quemaduras solares son una auténtica inflamación de la piel y, aunque la mayoría son leves, hay gestos que la alivian y aceleran la recuperación y otros, muy populares, que sólo la empeoran. Vale la pena saber distinguir.
¿Qué debes hacer si te quemas con el sol?
Comencemos con lo que debes hacer. El primer paso es enfriar la piel: una ducha o baño con agua dulce (no fría) y compresas húmedas y frescas en la zona ayudan a reducir el calor y calmar el ardor. Luego, hidrátate por dentro y por fuera. Bebe mucha agua, ya que la quemadura deshidrata el cuerpo, y aplica una crema hidratante suave o gel de aloe vera, que calma y mantiene la piel hidratada mientras se recupera. Haga esto varias veces al día, con la piel aún ligeramente húmeda, para retener mejor la humedad.

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Para el dolor y la inflamación, un analgésico común de venta libre, como el paracetamol o el ibuprofeno, ayuda en las primeras horas, que suelen ser las peores. Y, fundamentalmente: proteger de más sol la zona quemada hasta que esté completamente recuperada. Exponer nuevamente la piel quemada es pedir que todo empeore.
Ahora los errores, que son muchos y tienen su raíz
No aplique hielo directamente sobre la piel: el frío extremo sobre la piel ya dañada puede provocar una segunda lesión. Olvídate de los remedios caseros de tu abuela, la mantequilla, la pasta de dientes, el vinagre, las claras de huevo, que no tienen base y sólo aumentan el riesgo de irritación e infección. No frotes ni exfolies la piel quemada, y resiste la enorme tentación de reventar las ampollas si aparecen: son una barrera natural contra las infecciones, y abrirlas abre la puerta a los problemas. Si estallan solos, lávalos con cuidado y protégelos.
Preste atención a las señales que requieren ayuda médica, porque una quemadura solar grave no es poca cosa.
Busque atención médica si la quemadura cubre una gran parte del cuerpo. También si hay muchas ampollas, o si se acompaña de fiebre, escalofríos, dolor de cabeza intenso, náuseas, mareos o confusión. Podría ser un signo de insolación asociada. En niños pequeños y bebés, cualquier quemadura solar merece especial atención. En caso de duda, evaluación médica. La Línea SNS 24 (808 24 24 24) puede orientarle en casos que no sean urgentes.

Y no olvides lo que viene después: en los días siguientes la piel se pelará y se pondrá sensible. Sigue humectando, no arranques la piel suelta y mantén el área protegida del sol. La mejor lección de una quemadura es, en esencia, prevenir la siguiente.

