Comprar un coche nuevo es una de las mayores inversiones que hace la mayoría de la gente. Pero hay un detalle que a pocos concesionarios les gusta resaltar: en el momento exacto en que sales del stand, tu coche ya vale menos de lo que pagaste por él. Y la caída es más rápida de lo que imaginas. Pero al fin y al cabo, ¿cuánto valor pierde un coche nuevo?
¿Cuánto valor pierde un coche nuevo?
Según datos de Carfax, un coche nuevo suele perder más del 10% de su valor en el primer mes. A partir de entonces, la devaluación continúa: las estimaciones apuntan a una pérdida de alrededor del 20% durante el primer año y más del 50% después de cinco años.


En otras palabras: ese coche de 30.000 euros podría valer menos de 15.000 cuando quieras venderlo un segundo. Y la razón principal es casi filosófica: tan pronto como un automóvil se registra y se retira del stand, se clasifica como “usado”, lo que inmediatamente reduce su valor de reventa.
¿Por qué sucede esto?
Varios factores entran en la ecuación. El kilometraje, la marca (y su reputación de fiabilidad), el estado general del vehículo y, por supuesto, la antigüedad. Cuantos más kilómetros recorras, menos vale; cuanto peor sea la condición, mayor será el descuento que exigirá el próximo comprador.
En Portugal también hay un ingrediente extra: el ISV (Impuesto sobre Vehículos), que está incluido en el precio de un coche nuevo de combustión o híbrido. Una parte considerable de lo que pagas son impuestos y este valor no regresa cuando revendes. Por otro lado, el mercado de segunda mano aquí es bastante activo, lo que significa que algunos modelos con buena demanda mantienen su valor mejor que en otros países.
¿Y los eléctricos? Cuidado con la sorpresa
Éste es quizás el hecho más contradictorio. A pesar de ser más baratos de mantener, los coches eléctricos tienden a depreciarse más rápidamente que sus homólogos de gasolina o diésel.


Una de las razones son precisamente los incentivos. En Portugal, un nuevo tranvía puede contar con una ayuda de 4.000 euros del Fondo Medioambiental (para particulares, bajo determinadas condiciones) y también con la exención del ISV. Esto hace que el coche sea más asequible al principio, pero no ayuda a la reventa, porque el valor de segunda mano no viene dictado por lo que pagaste, sino por lo que el mercado está dispuesto a dar.
Además de esto, la tecnología evoluciona a un ritmo vertiginoso. Un vehículo eléctrico que tiene tres o cuatro años puede parecer anticuado al lado de un modelo nuevo con mucha más autonomía, aunque esté impecable y tenga pocos kilómetros.
¿Es posible escapar de la devaluación?
Evitar por completo, no, la devaluación es inevitable. Pero se puede gestionar. Algunas estrategias:
Elija bien desde el principio: los modelos que tienen buena demanda en el mercado de segunda mano pierden valor más lentamente.
Cuida tu kilometraje: cuantos menos kilómetros acumules, mejor será el valor de reventa.
Mantenimiento al día: un historial de revisiones cuidado y un coche en buen estado valen más a la hora de vender.
Básicamente, la mejor forma de perder menos dinero es comprar ahora pensando en el día que vas a vender. Suena poco romántico, pero es lo que separa una buena compra de un mal negocio.

