Hoy en día, usar el teléfono móvil es una práctica común y para muchos indispensables en la vida cotidiana. El punto es que esta conexión constante con el teléfono inteligente puede estar envejeciendo nuestro cerebro e implicaciones en la salud mental.
Esto es precisamente lo que menciona un estudio de la Universidad de Alberta, citado por Gizmodo. Hubo una encuesta realizada en 467 voluntarios, entre 18 y 74 años, y fue posible sacar algunas conclusiones relevantes.
El estudio se centró en tres áreas: salud mental, bienestar subjetivo y capacidad de atención
Según lo informado por el mismo medio de información, el estudio se basó en tres ejes: salud mental, bienestar subjetivo y capacidad de atención. La investigación permitió concluir que el bloqueo de Internet permite mejoras en cada uno de estos campos.
Cada uno de los voluntarios tenía 2 semanas sin internet. A partir de los resultados, se observó que el 91% de los participantes informaron mejoras en al menos una de las áreas. El 71% realizó mejoras en su salud mental, mientras que el 73% expresó un mayor bienestar general.

En la práctica, la experiencia ha confirmado que la desconexión (aunque temporal) de Internet puede ser bastante beneficiosa. El estudio en cuestión presentó a los participantes a las pruebas de atención, basado en fotografías de paisajes o ciudades.
Los científicos de la Universidad de Alberta encontraron que las mejoras de concentración correspondían a un rejuvenecimiento cerebral de hasta 10 años. Según Noah Castelo, profesor de la institución, el teléfono móvil afecta la atención, pero es posible regenerar el cerebro con descansos significativos en el uso de la tecnología.
Experiencia sin teléfono móvil durante 2 semanas de sueño mejorado
La misma investigación también permitió tener en cuenta que después de 2 semanas sin usar el teléfono móvil, hubo mejoras en el sueño. Con la reducción del uso de teléfonos móviles por la noche, los científicos consideran que el entorno era más propicio para la producción de melatonina: la hormona del sueño.
Los voluntarios también se dan cuenta de que esta abstinencia de Internet ha buscado más actividades al aire libre u otros tiempos de ocio digitales. A pesar de más bienestar, hubo informes de cierta ansiedad al comienzo del proceso.
Aun así, la experiencia resultó positiva y fructífera para los participantes.

