El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) afecta hasta el 3% de la población mundial y sigue siendo una de las enfermedades mentales más difíciles de tratar. Aunque existen terapias efectivas, como la terapia cognitiva conductual o los antidepresivos, entre el 25% y el 40% de las personas no mejoran con los tratamientos tradicionales. Pero ahora, una nueva investigación en China señala a un culpable inesperado: la bacteria intestinal como responsable del origen del TOC.
Cerebro o vientre? El origen del TOC puede no estar donde piensas
¿Qué tiene que ver el intestino con el cerebro?
En los últimos años, muchos estudios han demostrado que existe una estrecha conexión entre el intestino y el cerebro. Es decir, el llamado «eje intestino-cerebro». Pero este nuevo estudio es el primero en presentar evidencia genética sólida de que ciertas bacterias intestinales pueden contribuir directamente al desarrollo del TOC.
Es decir, las bacterias que viven dentro de sí mismas pueden influir en sus pensamientos y comportamientos compulsivos.


El estudio: genes, bacterias y TOC
Los investigadores utilizaron una técnica llamada «aleatorización mendeliana», que analiza los genes de las personas para ver si hay conexiones causales entre diferentes factores.
Analizaron datos genéticos y bacterianos de más de 18,000 personas;
Y datos genéticos relacionados con el TOC en casi 200,000 individuos.
Con esto, pudieron cruzar los dos conjuntos de datos y descubrir qué bacterias están vinculadas a un riesgo de TOC mayor (o menor).
Las 6 bacterias que marcan la diferencia
Los científicos han identificado tres tipos de bacterias que parecen proteger contra el TOC:
- Proteína
- Rumiococcaceae
- Bilophila
Y otros tres que aumentan el riesgo de desarrollar TOC:
- Bacilales
- Eubacterio
- LachnosSpiraceae UCG001
Estas bacterias ya se habían asociado con el cerebro en otros estudios. Por ejemplo, los bajos niveles de rumiococcaceae se han relacionado con la depresión.
¿Qué significa esto para el futuro?
Aunque este descubrimiento es prometedor, los científicos advierten que todavía es temprano para sacar conclusiones definitivas. Se necesitan más experiencias, con más personas y durante más tiempo para confirmar si cambiar la flora intestinal puede ayudar a tratar o prevenir el TOC.


Pero si se confirman estos datos, abrirá puertas a nuevos tratamientos: en lugar de solo medicamentos o terapia, puede ser posible equilibrar las bacterias en los intestinos como una forma de mejorar los síntomas.
El TOC es una condición grave que interfiere con la vida cotidiana, el bienestar y las relaciones personales. Saber que las bacterias intestinales pueden estar involucradas en el origen de la enfermedad dan esperanza a aquellos que no tienen respuesta a los tratamientos actuales.
Puede parecer extraño que algo tan pequeño como una bacteria tenga este impacto, pero nuestro cuerpo y mente están más vinculados de lo que pensamos.

