
PARA ENTRAR
Ha llegado el calor y eso supone más viajes en coche a la playa. Sin embargo, las prisas por extender la toalla sobre la arena hacen que muchos se equivoquen a la hora de aparcar. Lo que parece ser simplemente un aparcamiento «creativo» para salir de problemas y evitar una larga caminata puede dañar componentes vitales del vehículo.
Si sueles dejar el coche en caminos de tierra, dunas o espacios abiertos cerca de la playa, existen serios riesgos que debes tener en cuenta para evitar una factura astronómica en el taller.
El «fuego invisible» provocado por la vegetación seca
El mayor y más peligroso error que se comete en verano es aparcar el coche sobre pastos, pastos altos o vegetación seca. Cuando vas de viaje a la playa, el sistema de escape de tu coche, y en particular el catalizador o el filtro de partículas, acumula temperaturas extremas.
Cuando se inmoviliza el vehículo sobre vegetación seca, el calor residual de estos componentes entra en contacto directo con la hierba, actuando como una especie de fósforo. Especialmente en días muy calurosos, esto aumenta el riesgo de que el arbusto se queme y, en consecuencia, consuma el coche.
El salitre y la trampa de arena en los frenos
Si puedes, también es buena idea dejar el coche a una distancia prudente de la playa. El aire cercano a la costa está lleno de micropartículas de sal y humedad que aceleran el proceso de corrosión y oxidación. Así que, en lugar de aparcar el coche justo al lado de la playa, si puedes ir un poco hacia el interior, esa es la mejor opción.
La combinación de arena fina arrastrada por el viento y salitre se adhiere directamente a los discos de freno, pinzas y amortiguadores. Con una exposición repetida, especialmente si el coche está estacionado durante varias horas bajo el sol, estos residuos favorecerán la corrosión de estos componentes a medio plazo.
¿Cómo proteger tu coche y evitar gastos?
Al final, puedes tener estas prácticas y no pasar nada, pero como dice el refrán, más vale prevenir que curar. Para evitar estos dolores de cabeza y asegurar que tu presupuesto de vacaciones no vaya directo al mecánico, debes seguir estas tres sencillas reglas:
- Evite los espacios abiertos agrestes: dé preferencia a los aparcamientos asfaltados o a zonas debidamente despejadas de vegetación, aunque estén un poco más alejadas de la arena.
- Cuidado con la arena en el radiador y el motor: Si aparcas en una zona de tierra en un día de fuerte viento, intenta entender de qué lado sopla y evita dejar la parte delantera del coche directamente expuesta, para reducir la cantidad de arena que entra por las rejillas del radiador y del motor.
- Lavado después de la playa: Al final de tus vacaciones o después de un fin de semana en la playa, pásate por una estación de servicio y haz un lavado rápido con agua a presión, incidiendo especialmente en los bajos del coche y las llantas para eliminar toda la sal y arena acumulada.
Para que conduzcas siempre con seguridad…

9,02 €Amazonas
13,99 €-36%


