Vas al cajero automático, introduces tu tarjeta, introduces tu PIN casi en piloto automático y sólo quieres seguir con tu vida. Pero, de repente, la tarjeta no sale, la pantalla parece “ahogada” y el pánico empieza a cundir. Precisamente aquí entra una de las estafas más antiguas… y sigue cobrando víctimas: el truco del papel de Multibanco. Si cree que esto “ya no se usa”, esa es exactamente la idea que les encanta a los estafadores.
¿Qué es exactamente el truco del papel en el cajero automático?
La mecánica es sencilla, barata y muy peligrosa.


Los estafadores:
- Introducen un trozo de papel o plástico en la ranura por donde entra o sale la tarjeta.
- El terminal sigue funcionando, pero cuando debería salir la tarjeta… se queda atascada.
- A los de fuera les parece una avería normal: “hoy en día esto siempre está teniendo problemas”.
Aquí es donde entra en juego la segunda parte de la estafa:
El falso “buen samaritano”.
Alguien que está allí “por casualidad” se acerca, parece útil, intenta “ayudar”, te dice que no te preocupes, a veces incluso te sugiere:
“Esto es una locura hoy, lo mejor es ir al otro cajero, este lo debe tener bloqueado”.
Tan pronto como te alejas, ellos:
- Retire el papel/plástico.
- Libera la tarjeta.
- Y, si ya han conseguido ver tu PIN antes… tienen una tarjeta + código en la mano, listos para cobrar lo que puedan.


¿Por qué esta estafa seguirá funcionando en 2025?
No existe tecnología que pueda solucionar esto si la gente está distraída. Este truco funciona porque toca tres cosas muy humanas:
Apurarse. Casi nadie va al cajero automático “por diversión”. Es pagar algo, recaudar dinero rápidamente, solucionar un problema. Cualquier retraso genera estrés.
Pánico. Cuando la tarjeta no sale, el primer pensamiento es: «¡Me quedo sin tarjeta! ¿Cómo puedo pagar las cuentas ahora?». En este estado, es mucho más fácil confiar en cualquiera que parezca estar ayudando.
Lástima de sospechar. Muchos no quieren parecer “descorteses” o paranoicos. Así no dicen nada cuando alguien se para junto a ellos, mira de reojo el teclado o empieza a hacer conjeturas.
Los estafadores lo saben con los ojos cerrados. No necesitan computadoras ni skimmers súper avanzados. Lo único que necesitan es un papel, un cajero automático más aislado y alguien estresado.
Si sucede algo como esto, sospeche de inmediato:
- La ranura para tarjetas parece tener algo atascado.
- La tarjeta entra, puedes usar el cajero automático, pero al final no se expulsa.
- Alguien aparece demasiado rápido y demasiado interesado en “ayudar”.
- Sugieren alejarse de la terminal, llamar al banco o acudir a otra.
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