Las marcas blancas, o marcas de distribución, han conquistado nuestra cesta de la compra. Se trata de productos con el nombre del propio supermercado, casi siempre más baratos que las marcas conocidas, y que hace tiempo que dejaron de ser sinónimo de calidad inferior. Pero siempre persiste la misma pregunta intrigante: ¿quién fabrica realmente estos productos? ¿Serán fabricados en las mismas fábricas que las grandes marcas? Voy a contarte lo que es verdad y desmantelar un mito que lleva años circulando en las redes sociales.
¿Quién fabrica etiquetas blancas?
Empecemos por la parte real y fascinante: sí, muchas marcas blancas son producidas por los mismos fabricantes que producen las marcas líderes. Tiene mucho sentido desde un punto de vista económico. Una gran fábrica de galletas, yogures o detergentes tiene capacidad de producción adicional. También producir para marca blanca de un supermercado es una forma de rentabilizarlo. En ocasiones el producto es prácticamente el mismo, con distinto packaging; otras veces es una versión con una receta o especificación ligeramente diferente, ajustada al precio previsto. Es decir, en muchos casos estás pagando mucho menos por algo muy parecido al original. Esto es simplemente sin el costo de marketing y el nombre.

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Pero ojo: esto no siempre sucede, y aquí es donde mucha gente exagera. No toda la marca blanca está fabricada por la marca líder. Hay fabricantes que se dedican casi exclusivamente a producir marcas para distribución. Sin embargo, existen productos de marca blanca con mayor o menor calidad que las grandes marcas, según el caso. Generalizar que “todo es igual, solo cambia la etiqueta” es una exageración, la verdad es que varía mucho de un producto a otro.
El mito que necesitas saber
Y ahora el mito que realmente necesitas conocer, porque circula sin cesar: la idea de que el código de barras te dice quién fabricó el producto o en qué país se fabricó. Ves muchas publicaciones que dicen que “si el código de barras comienza con este número, es fabricado en ese país” o “este prefijo revela la marca real”. Es falso. Los primeros dígitos del código de barras corresponden al país donde tiene su sede la empresa que registró ese código o donde se registró y no necesariamente al lugar donde se fabricó el producto o la fábrica que lo produjo. Una empresa portuguesa puede tener un producto fabricado en otro país y aún tener un código de barras con prefijo portugués, y viceversa. Por tanto, este “truco” que te enseñan para descubrir el fabricante real simplemente no funciona.

Entonces, ¿cómo se puede saber realmente quién fabrica una marca blanca? La pista más fiable está, por ley, en el propio embalaje. Busque información del fabricante o entidad responsable, generalmente en letra pequeña, que pueda identificar a la empresa que produce el artículo. En algunos productos alimenticios también existen códigos de identificación sanitaria que permiten, con un poco de trabajo, rastrear su origen. Pero la forma más honesta de saberlo es leer lo que está escrito en la etiqueta y no confiar en las teorías de los códigos de barras.
Al final, la conclusión práctica es lo que le importa a su billetera: las marcas blancas suelen ser una compra excelente, con una calidad comparable a la de las marcas líderes por un precio mucho más bajo. Pero no lo compre basándose en mitos o rumores. Compra por experiencia. Prueba, compara y quédate con lo que te gusta. Hay marcas blancas que son auténticas gangas y otras que no merecen la pena, y sólo probándolas descubrirás cuáles.

