Por si no lo sabías, durante algunos años los portugueses pagaron un impuesto sobre el combustible que, sin embargo, fue considerado ilegal por los tribunales europeos. Ahora, el proyecto de ley puede retroceder… al menos para algunos.
Al fin y al cabo, hay cientos de contribuyentes en los tribunales intentando recuperar unos 300 millones de euros cobrados mediante la llamada Contribución al servicio vial (RSE).
¿Era ilegal el impuesto? Sí. ¡Pero el dinero no regresa tan fácilmente!


¿Pagas impuestos (brutos) sobre el combustible en Portugal? No es nada nuevo para nadie. Pero aparentemente existen límites.
En otras palabras, el CSR se pagaba cada vez que se llenaba el depósito del coche. Gasolina o diésel, daba igual. Estaba ahí, incluido en el precio final. ¿El problema? En 2022, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que este modelo era ilegal.
En teoría, esto abriría la puerta a la devolución de millones. En la práctica, la historia es muy diferente.
Ya hay cientos de demandas contra las autoridades fiscales, que involucran a consumidores, gasolineras e incluso gasolineras. Muchos ya han tomado una decisión, pero la mayoría sigue estancada en las apelaciones. Y esto significa algo muy simple. El dinero podría tardar años en recuperarse… si es que regresa.
Justicia lenta… y conveniente para quienes cobran
Hay un punto que empieza a generar cada vez más críticas. La lentitud de los tribunales fiscales.
Según los expertos, estos procesos pueden tardar entre tres y 15 años. Si… 15 años. Y esto plantea una pregunta incómoda. Si el Estado sabe que puede posponer decisiones durante años, ¿no hay un incentivo claro para impulsarlo todo?
La RSE se acabó… ¡pero no ha desaparecido!
Oficialmente, la contribución fue cancelada. Pero hay un detalle importante.
El valor no ha desaparecido. Simplemente cambió de nombre.
Con el fin de la RSE, el ISP aumentó. Y no fue mucho. Lo que antes era de unos 8 centavos ahora se reflejó en un aumento de impuestos de 10 centavos.
En otras palabras, en la práctica se sigue pagando.
De hecho, el propio Presupuesto del Estado sigue aportando cientos de millones para financiar infraestructuras viarias basándose en esta lógica. La receta sigue existiendo. Simplemente se volvió «más genial».

