Se ha dicho durante años que el Gran Hermano siempre está mirando, y tal vez realmente lo esté… Basta con mirar a Google. Ella está en todas partes. En tu correo electrónico, en tus búsquedas, en tus documentos, en tu celular, en tu reloj, en tu parlante inteligente, en tu televisor y hasta en las cámaras que tienes en casa. Todo ello se comunica con internet, y si hay una entidad que reina en Internet es Google.
Te guste o no, todo esto recopila la ubicación. De hecho, todo esto alimenta uno de los ecosistemas de datos más grandes del planeta.
Incluso con el GPS apagado, ¡Google sabe dónde estás!

Por si no lo sabías, incluso cuando apagas el GPS pensando que estás ganando algo de privacidad, Google sigue sabiendo más o menos dónde estás. Y no, no es brujería. Es tecnología, mucha ingeniería y un poco de inferencia lógica.
Google no necesita GPS para seguirte
Desactivar el GPS limita varias cosas. Hay aplicaciones que ya no funcionan como deberían y algunas funciones se vuelven prácticamente inútiles. Pero hay algo que no desaparece del todo, tu ubicación aproximada.
Esto se debe a que sólo necesitas estar conectado a una red Wi-Fi o tener el Bluetooth activo para que Google pueda identificar dónde te encuentras. Los puntos de acceso Wi-Fi a tu alrededor y las balizas Bluetooth repartidas por tiendas, calles y centros comerciales ayudan a crear una especie de mapa invisible que posiciona tu móvil sin necesidad de utilizar el satélite.
Ni siquiera necesitas acceder a redes Wi-Fi ni vincular tu smartphone. Todo funciona de forma independiente.
Luego está la triangulación mediante torres de redes móviles. Siempre que su teléfono celular se comunica con una antena, proporciona suficientes datos para estimar dónde se encuentra. Y cuantas más antenas haya dentro del alcance, más precisa será esta ubicación.
Y no podemos olvidarnos de la base de todo: la dirección IP. Siempre que esté conectado a Internet, la IP proporciona una ubicación aproximada. Puede que no sea en metro, pero a Google le basta con adivinar la ciudad, la zona y, muchas veces, el barrio.
A esto se suma la inteligencia artificial. Si tienes tu casa y tu trabajo guardados en Google Maps y tu teléfono se conecta a otros dispositivos inteligentes en esas ubicaciones, Google hace el resto. Compara comportamientos. Busque patrones.
¿De verdad quieres intentar escapar? Hay maneras de hacerlo difícil.
No existe una manera perfecta de desaparecer, pero al menos puedes obstaculizar el proceso.
Comience desactivando el Historial de ubicaciones en su cuenta de Google. Esto impide que la empresa mantenga un historial detallado de adónde va.
En Android también existe la opción de desactivar la precisión de ubicación de Google, que corta el acceso a Wi-Fi, Bluetooth y sensores cuando el GPS está apagado.
Otro consejo importante es revisar los permisos de la aplicación. Muchas aplicaciones solicitan acceso a la ubicación sin necesidad de ello. Póngalos en orden y configure el acceso solo mientras la aplicación esté en uso o simplemente niéguelo.
Y sí, una VPN puede ayudar a enmascarar tu IP, especialmente cuando estás fuera de casa o del trabajo. No es una solución infalible, pero es otra capa de protección.
Pero… ¿Vale la pena todo este trabajo? ¿Realmente importa que Google sepa dónde estás? Piénselo.
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