Hoy en día ya no hace falta mucho… Entras en Twitter, TikTok, Reddit, Instagram o incluso el grupo familiar de WhatsApp y encuentras el chiste de siempre.
Alguien escribe “¿Conoce algún sitio web del que pueda informar a las autoridades para ver el Benfica? y el hilo está lleno de respuestas en broma, pero con la respuesta correcta en el medio.
alguien más pregunta “¿Qué app me da todas las series, para saber cuál no instalar en la tablet?” y aparecen enlaces, instrucciones y hasta recomendaciones de listas de IPTV.
El tono es ligero y obviamente tiene su chiste. Pero lo que esconde esta ligereza es algo muy serio.
La piratería ya es una broma. ¿Es motivo de preocupación?


La normalización de la piratería lleva a que la propia sociedad cambie. Es un síntoma económico, cultural e incluso político.
¿Por qué sucede esto?
Tener todo genial es… ¡Caro! Demasiado caro. Las suscripciones a streaming aumentaron, los paquetes de televisión se volvieron más caros y los derechos deportivos empujaron muchas transmisiones a paquetes inaccesibles para el consumidor promedio.
Dicho esto, cuando los costos aumentan y los ingresos no se mantienen al mismo ritmo, la gente busca alternativas. Es sencillo.
En segundo lugar, la fragmentación del mercado. Para ver una serie, una película y un partido de fútbol hoy necesitas varias suscripciones. Esto no sucedió en el pasado. Tener que pagar por cuatro, cinco o seis servicios para tener “todo” hizo que el proceso fuera insostenible para muchas personas.
En tercer lugar, la oferta pirata mejoró.
Las listas de IPTV, las aplicaciones empaquetadas, los enlaces a transmisiones en vivo y las cuentas compartidas vendidas en el mercado paralelo se han vuelto fáciles de encontrar y relativamente simples de usar.
¡Es curioso! Sin embargo, la barrera técnica ya no es un impedimento. Hoy en día hasta el “abuelo” tiene una suscripción pirateada para ver el balón con sus nietos.
¿Qué efecto tiene esto en el fútbol, la música y el cine?
Para quienes producen contenidos, para quienes poseen los derechos y para quienes invierten en equipos y equipos técnicos, la combinación es tóxica.
Los creadores y titulares de derechos dependen de los ingresos para seguir produciendo. Si la piratería se normaliza, el dinero disminuye y el producto empeora con el tiempo. En el caso del fútbol, por ejemplo, los clubes pequeños y las ligas secundarias son aún más frágiles, no se trata sólo de los “grandes”.
¿Y qué puedes hacer de manera realista?
Es necesario repensar los modelos de precios, facilitar paquetes que tengan sentido para el consumidor y no fragmentarlo todo en versiones que sólo satisfagan a quienes tienen bolsillos grandes y pesados.
Además, también es una buena idea comenzar con paquetes de “pago para ver el evento”, en lugar de pagar una tarifa mensual fija cuando no ves nada más. Además, se necesitan más ofertas económicas, paquetes deportivos accesibles, etc. Esto significa negociar los derechos de manera diferente y reconocer que el mercado ha cambiado.
¿Y tú?
Finalmente, una última pregunta para ti, lector… ¿Cuándo viste el hilo que preguntaba “¿dónde puedo encontrar el enlace para ver esta serie?” ¿Hiciste clic, guardaste, compartiste o ignoraste? La respuesta dice más sobre la salud de nuestro mercado cultural de lo que nos gustaría admitir.
En primer lugar, comparta su opinión con nosotros en el cuadro de comentarios a continuación.

