Los expertos en aviación advierten que las turbulencias en los aviones podrían empeorar cada año que pasa. Si viajas con frecuencia, esta tendencia ya te debe parecer bastante obvia. Muchos pasajeros afirman que antes los vuelos eran mucho más tranquilos y fluidos. Aunque la memoria humana a veces puede fallar, lo cierto es que la tendencia al alza de las turbulencias está fuertemente respaldada por datos científicos irrefutables. Como ya habrás adivinado, el cambio climático inducido por el hombre es el principal culpable de estos viajes cada vez más agitados.
Turbulencias en los aviones: el drástico aumento en el Atlántico Norte
Investigadores de la Universidad de Toulouse analizaron recientemente modelos atmosféricos históricos y descubrieron que las condiciones climáticas que causan turbulencias severas han aumentado constantemente en las últimas décadas. Desde que comenzó la recopilación de datos satelitales hace unos 40 años, las turbulencias severas en la transitada ruta del Atlántico Norte han aumentado en un asombroso 55 por ciento.


Por tanto, los climatólogos son prácticamente unánimes en sus proyecciones. Los expertos predicen que las sacudidas violentas podrían duplicarse o incluso triplicarse en las próximas décadas, lo que pondría a los pasajeros y a la tripulación en mayor riesgo de sufrir sacudidas.
El verdadero peligro está dentro de la cabina.
Además, es importante darse cuenta de que las turbulencias severas no son una broma, aunque es increíblemente raro que causen muertes. El verdadero peligro son las lesiones provocadas por la sacudida dentro de la propia cabina. Hay cientos de lesiones documentadas, desde huesos rotos hasta esguinces y problemas de espalda, que han enviado a los pasajeros directamente desde el aeropuerto al hospital. Por tanto, los miembros de la tripulación son los más susceptibles a estos incidentes, ya que suelen ser los últimos en abrocharse el cinturón después de ayudar a los demás.
Esto ocurre cuando el avión atraviesa bolsas de aire de densidad variable. Dado que el calentamiento global alimenta los fenómenos meteorológicos extremos, la fuerza y la frecuencia de las nubes de tormenta también están aumentando.

La amenaza invisible del aire limpio
Por otro lado, hay un tipo de turbulencia mucho más difícil de detectar por radar y que toma por sorpresa a los pilotos. La llamada turbulencia de aire limpio ocurre cuando un avión choca con bolsas de aire inestable en cielos perfectamente despejados, funcionando como remolinos invisibles en una corriente de aire. Dado que el calentamiento global eleva rápidamente las temperaturas, las diferencias térmicas en las corrientes en chorro se vuelven mucho más extremas, amplificando la fuerza y la frecuencia de estos choques indetectables a simple vista.
La ingeniería actual ya te protege de lo peor
Sin embargo, no es necesario que cancele sus próximas vacaciones. Es muy poco probable que una turbulencia derribe un avión comercial. Para que os hagáis una idea clara de la resistencia de los materiales, las alas de un Boeing 747 pueden doblarse hacia arriba más de 25 grados sin romperse. En definitiva, la ingeniería actual absorbe el impacto y evita que el avión llegue a su punto de rotura.
Los meteorólogos y pilotos utilizan modelos informáticos de última generación y datos satelitales con una precisión de alrededor del 75 por ciento para evitar de antemano estas zonas de aire inestable. Por tanto, la única solución verdadera a largo plazo para estabilizar los cielos es combatir el calentamiento global desde su origen y reducir la huella de carbono.

