Si bien las erupciones solares masivas dominan los titulares, lo que sucede durante los períodos de calma puede ser aún más revelador. Un nuevo análisis de décadas de datos ha demostrado que los «mínimos» del ciclo de 11 años del Sol no son todos iguales. Recientemente, los científicos detectaron cambios mensurables en las vibraciones internas de nuestra estrella que ocurrieron durante el mínimo solar más profundo de la historia reciente. Pero ¿qué significa esta anomalía en el Sol?
Anomalía en el Sol: escuchando el corazón de nuestra estrella
Para comprender lo que sucede debajo de la superficie, los investigadores utilizaron una técnica llamada heliosismología. Así como los terremotos en la Tierra revelan la estructura de nuestro planeta, las ondas sonoras que atraviesan el plasma solar nos permiten escuchar el interior del Sol a través de las fluctuaciones de la luz en su superficie.
Utilizando la red de telescopios BiSON, un equipo liderado por la Universidad de Yale analizó cuatro períodos de mínimo solar (entre los ciclos 21 y 25). En consecuencia, descubrieron que incluso cuando la superficie parece tranquila e inmaculada, el interior está en constante cambio.

El misterio del mínimo de 2008 y 2009
El estudio se centró en dos señales principales: la velocidad del sonido dentro del Sol y la llamada “anomalía del helio” (una capa donde el helio pierde electrones). Los resultados fueron sorprendentes, especialmente en lo que respecta al período comprendido entre 2008 y 2009:
Este fue uno de los períodos más largos y silenciosos de los que se tiene registro, y dejó una “huella” interna única. Sin embargo, la señal del helio era mucho más fuerte y la velocidad del sonido en las capas exteriores era más rápida que en los otros ciclos. Esto sugiere que la presión del gas era mayor y las temperaturas eran ligeramente más altas en ciertas regiones, a pesar de la aparente inactividad en la superficie.
¿Por qué es esto importante para nosotros?
Predecir el comportamiento del Sol es extremadamente difícil, pero estos descubrimientos ofrecen una pieza fundamental del rompecabezas. El comportamiento del Sol durante los períodos de quietud influye directamente en la fuerza del ciclo siguiente. De hecho, el ciclo 24 (que se produjo después de este mínimo inusual) fue uno de los más débiles registrados.
De esta forma, al comprender cómo cambia la estructura interna del Sol, podremos predecir mejor las tormentas solares que afectan nuestras comunicaciones y redes eléctricas en la Tierra. Además, estas técnicas podrían aplicarse a otras estrellas mediante futuras misiones espaciales como PLATO.
Aunque puedas pensar que un Sol “más tranquilo” es sólo una curiosidad astronómica, lo cierto es que estas variaciones tienen un impacto directo en la tecnología que utilizamos a diario e incluso en la protección de nuestro planeta.

El impacto en las comunicaciones y los satélites.
Cuando el Sol entra en un ciclo más débil, nuestra atmósfera reacciona de formas curiosas. Normalmente, durante el máximo solar, la radiación calienta la atmósfera superior de la Tierra, provocando su expansión. En los ciclos débiles ocurre lo contrario:
Menos “arrastre” espacial: La atmósfera superior se contrae. Esto es excelente para satélites en órbita baja (como los de Starlink), ya que encuentran menos resistencia y duran más en el espacio.
GPS y radio: Por otro lado, la ionosfera (la capa que refleja las señales de radio) se vuelve menos densa. En consecuencia, esto puede causar ligeras imprecisiones en los sistemas GPS y afectar las comunicaciones por radio de larga distancia utilizadas por la aviación y la marina.
El peligro de los rayos cósmicos
Este es quizás el punto más irónico. Cuando el Sol está muy activo, su fuerte campo magnético actúa como un escudo que “aleja” los rayos cósmicos galácticos (partículas de alta energía provenientes del exterior del sistema solar).
De esta forma, cuando tengamos un ciclo solar débil:
El escudo magnético del Sol se debilita.
Más rayos cósmicos logran llegar a la Tierra.
Esto aumenta ligeramente la exposición a la radiación de los pasajeros en vuelos a gran altitud y puede provocar errores electrónicos (los llamados cambios de bits) en los satélites e incluso en los ordenadores de alto rendimiento aquí en tierra.
¿Y el clima?
Mucha gente se pregunta si un Sol más débil puede detener el calentamiento global. Desafortunadamente, la ciencia indica que la variación de la luminosidad solar entre un ciclo fuerte y débil es sólo del 0,1%. Por lo tanto, aunque puede haber pequeños efectos regionales sobre el clima (como inviernos ligeramente más duros en ciertas partes de Europa), este efecto es demasiado pequeño para compensar el aumento de las temperaturas globales.

