No es ninguna novedad para nadie que el mercado de hardware para juegos esté atravesando una fase de auge. Entre rumores de nuevas consolas aplazadas, precios más altos del hardware actual y falta de descuentos porque no hay margen para nada, Valve ha estado en el centro de todas las miradas con el inminente regreso de las Steam Machines. Sin embargo, el entusiasmo de los jugadores está… casi muerto.
Valve hizo el anuncio, pero nunca habló de precios, y nadie sabe realmente cuándo la consola podría convertirse en realidad en las tiendas.
¿La válvula no puede hacer esto?

Todo comenzó con un estallido sincero de un usuario de la comunidad que rápidamente se convirtió en una advertencia de navegación general. Valve es terrible en los lanzamientos de hardware. Basta con mirar el Steam Controller recientemente lanzado. Se convirtió en una misión verdaderamente imposible, ya que los plazos de entrega de los modelos reservados se extendieron trágicamente hasta mediados de 2027.
¡Ahora, la lógica de los jugadores es despiadada! Si una empresa con la amplia cartera de Valve no puede hacer el trabajo y producir suficientes controladores, que son componentes teóricamente más baratos y sencillos de fabricar, ¿qué pasará cuando intenten lanzar un ordenador completo para el salón?
Los fanáticos acusan al gigante de los videojuegos de no comunicarse en absoluto y de subestimar enormemente la demanda de sus productos. Si para conseguir la consola hay que esperar meses en una lista de espera interminable, mucha gente supone fácilmente que preferiría gastar su dinero en una PlayStation 5 o Nintendo Switch 2.
¿El fantasma de las reservas y el umbral psicológico de los 1.000 euros?
Todo apunta a que Valve volverá a su clásico y rígido sistema de reservas por fases, como ya hizo en el lanzamiento original de Steam Deck. El problema es que el mercado ha cambiado y los jugadores ya no tienen la paciencia que alguna vez tuvieron para observar los barcos, mientras que la competencia directa tiene existencias inmediatas en las tiendas.
A la pesadilla de la distribución se suma la eterna cuestión del precio. Aunque la disponibilidad es el mayor quebradero de cabeza en estos momentos, los aficionados recuerdan que si la Steam Machine supera la barrera psicológica de los 1.000 euros, el producto pierde gran parte de su atractivo.
Pero es muy probable que llegue a los 1.000€. El mercado está sumido en el caos y nadie quiere perder dinero.
En resumen, Valve tiene una bomba de tiempo entre manos y necesita demostrar que ha aprendido la lección. De lo contrario, la Steam Machine corre el riesgo de fallar incluso antes de llegar a las salas de los jugadores.



