A medida que vivimos más años, no basta con pensar únicamente en la salud física. Mantener el cerebro alerta es cada vez más importante y aquí entra en juego un “superpoder” que mucha gente en Portugal tiene sin darle mucha importancia: hablar más de un idioma. De hecho, este es un secreto para envejecer más tarde.
Envejecer más tarde: ¿qué le sucede al cerebro cuando eres multilingüe?
A medida que envejecemos es normal que perdamos algo de velocidad, fuerza e incluso memoria. Muchos adultos mayores se quejan de distraerse fácilmente, tener lapsos de atención o tener dificultades con tareas cotidianas simples.
Los científicos han estado tratando de comprender por qué algunas personas llegan a los 70, 80 o 90 años con la cabeza súper despejada, mientras que otras experimentan un declive mucho más rápido. Una de las hipótesis que cobra fuerza es el papel del multilingüismo, es decir, el uso de dos o más lenguas a lo largo de la vida.
Cuando una persona es bilingüe (o trilingüe, o más), todos los idiomas están “activos” en el cerebro. Siempre que vas a hablar, el cerebro tiene que elegir el idioma adecuado y, al mismo tiempo, evitar que los demás “se entrometan”. Esta gimnasia mental funciona como un entrenamiento diario de atención y control, casi como un rompecabezas constante en segundo plano.

Elegir un idioma, inhibir los demás y, a menudo, cambiar entre ellos refuerza las redes cerebrales relacionadas con la atención, el control cognitivo y la flexibilidad mental. Con el paso de los años, este entrenamiento acumulado puede ayudar a proteger el cerebro del desgaste del envejecimiento.
Un estudio gigante: más de 86 mil personas analizadas
Durante años, los estudios sobre bilingües y monolingües han arrojado resultados mixtos: algunos mostraron claras ventajas para quienes hablaban varios idiomas, otros casi no vieron diferencias.
Ahora, un estudio a gran escala ha aportado más claridad. Los investigadores analizaron datos de más de 86.000 adultos sanos de entre 51 y 90 años en 27 países europeos. En lugar de simplemente observar las pruebas de memoria, utilizaron un modelo de inteligencia artificial para estimar la «edad» de cada persona en función de varios factores: funcionamiento diario, memoria, nivel educativo, movimiento y condiciones de salud como enfermedades cardíacas o pérdida de audición.
Esto dio lugar a un número llamado “diferencia de edad bioconductual”: la diferencia entre la edad real de una persona y su edad “aparente”, teniendo en cuenta su perfil físico y cognitivo. Si el resultado era negativo, la persona parecía más joven que la edad BI. Si era positivo, parecía mayor.
Luego, los investigadores observaron el contexto lingüístico de cada país: cuántas personas hablaban sólo su lengua materna, cuántas hablaban una, dos, tres o más.
¿Conclusión? En países donde hablar varios idiomas es normal, como Luxemburgo, Países Bajos, Finlandia o Malta, hubo menos signos de envejecimiento acelerado. En países más monolingües, como el Reino Unido o Hungría, era más común que las personas parecieran biológicamente «mayores» que su edad real.
Y todo lo que hizo falta fue un idioma adicional para marcar la diferencia. Quienes dominaban dos, tres o más idiomas parecían tener un nivel extra de protección, casi como si cada idioma adicional fuera una capa más de defensa.

No es sólo riqueza o educación: el idioma realmente cuenta
Podría ser simplemente una cuestión de riqueza, educación o estabilidad política: los países más desarrollados tienden a tener mejor salud en general. Pero los investigadores fueron más allá. Así que ajustaron los datos teniendo en cuenta decenas de factores nacionales, como la calidad del aire, la migración, la desigualdad de género o el contexto político.
Incluso después de esta “limpieza”, el efecto del multilingüismo se mantuvo estable. En otras palabras, hablar y utilizar varios idiomas a lo largo de la vida parece, en sí mismo, añadir algo especial a la forma en que envejece el cerebro.
¿Es diferente el cerebro de las personas que hablan varios idiomas?
Este estudio no analizó directamente las imágenes cerebrales, pero otros trabajos ayudan a explicar lo que está sucediendo. El manejo de dos o más idiomas activa fuertemente el sistema de control ejecutivo, el conjunto de procesos encargados de centrar la atención, inhibir respuestas erróneas y cambiar rápidamente de tarea.
Cambiar de idioma, evitar decir la palabra equivocada, recordar vocabulario diferente y elegir la expresión adecuada requiere un esfuerzo constante por parte de estas redes. Hay estudios que demuestran que las personas que utilizan dos idiomas a lo largo de su vida tienen un hipocampo más grande, la región del cerebro crucial para la formación de recuerdos. Un hipocampo estructuralmente más robusto se asocia con una mejor memoria y una mayor resistencia a la atrofia relacionada con la edad o a enfermedades como el Alzheimer.
No es mágico, pero ayuda al cerebro a mantenerse “joven” por más tiempo
Nadie dice que hablar varios idiomas sea una especie de escudo mágico contra todas las enfermedades. Pero este gran estudio, que cruza datos biológicos, conductuales y ambientales, apunta en una dirección clara: el multilingüismo está estrechamente relacionado con un envejecimiento más saludable.
¿La buena noticia? Nunca es demasiado tarde para empezar. Aprender (o reutilizar) otro idioma, ver series sin doblaje, charlar con amigos en otro idioma o incluso cambiar el idioma del móvil puede ser más que un hobby: puede ser una inversión directa en la salud de tu cerebro durante años.
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