
PARA ENTRAR
Actualmente, es habitual ver a portugueses utilizar su teléfono móvil para pagar la factura del supermercado o realizar transacciones bancarias en su teléfono. Pero DECO (Asociación Portuguesa de Protección al Consumidor) deja una advertencia: el dinero físico, billetes y monedas, sigue siendo el medio de pago que ofrece los beneficios más reales a los ciudadanos.
Aunque la pandemia y los avances tecnológicos han acelerado la adopción de canales digitales, la transición no siempre favorece al consumidor.
Los costos ocultos de los pagos digitales
A pesar de la comodidad y rapidez asociadas a los medios electrónicos, DECO llama la atención sobre la factura invisible que los acompaña.
Al optar principalmente por lo digital, el consumidor está sujeto a un conjunto de cargos adicionales, como cuotas de mantenimiento, cuotas anuales de la tarjeta de débito y otros gastos que cobran las instituciones bancarias.
Por otro lado, según datos del Banco de Portugal, el efectivo sigue siendo el medio de pago más utilizado en el país y el que tiene menor coste directo para las familias. Por supuesto, pagar en efectivo supone acudir a un cajero automático y realizar una retirada para tener efectivo físico en la mano.
En este sentido, también tenemos que incluir los costes de mantenimiento de la cuenta bancaria, aunque todavía es posible evitar otras comisiones asociadas a los medios financieros digitales.
El riesgo real de exclusión financiera
La rápida digitalización del sector bancario ha creado mayores barreras para los consumidores más vulnerables, es decir, las personas mayores o las personas con menos conocimientos digitales.
DECO recuerda el impacto sentido en 2019 con el fin de las libretas bancarias tradicionales y la transición obligatoria a las tarjetas de débito. Este cambio no sólo puso de relieve la falta de preparación de muchos ciudadanos para manejar las herramientas digitales, sino que también aumentó los costos de gestión de las cuentas bancarias.
Debe mantenerse la libertad de elección
Para la asociación de defensa del consumidor, el avance tecnológico no puede significar el abandono de quienes dependen del papel moneda. Es fundamental garantizar que la transición a una economía digital no aísle a quienes no tienen acceso a estas herramientas o no saben cómo utilizarlas.
DECO refuerza que la decisión sobre cómo pagar debe ser siempre una elección individual e informada, pidiendo garantizar que se siga aceptando dinero físico sin restricciones en todos los establecimientos.

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