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El aparcamiento gratuito e ilimitado para coches eléctricos en Lisboa parece tener los días contados. La EMEL ultima una revisión en profundidad de la política de movilidad de la capital, que prevé el fin de los beneficios vigentes desde 2013. El objetivo será acabar con la ocupación permanente de espacios en la vía pública por vehículos eléctricos y forzar una mayor rotación en las zonas más presionadas de la ciudad, escribe el diario Público.
EMEL quiere que siempre haya un 15% de plazas libres en cada calle
El Plan de Actividades y Presupuesto de EMEL para el periodo 2026-2029 habla de este cambio. Actualmente, pagando sólo 12 euros al año, los propietarios de vehículos eléctricos pueden aparcar sin pagar parquímetro y sin límite de tiempo en la capital. Sin embargo, la nueva estrategia pretende introducir restricciones horarias y arancelarias. El objetivo de la compañía es conseguir que siempre haya alrededor de un 15% de plazas libres en cada calle, facilitando la vida a quienes necesitan aparcar durante periodos cortos.
Este cambio de paradigma se justifica por la «invasión» de coches eléctricos que ha experimentado la ciudad. En noviembre ya había 40.479 etiquetas verdes activas, una cifra que la infraestructura actual no puede dar cabida. El análisis de EMEL revela que el 62% de estas insignias pertenecen a vehículos de otros municipios del Área Metropolitana de Lisboa. Es decir, la medida fomenta el uso del transporte individual en detrimento del transporte público para los desplazamientos diarios.
Para aquellos que conducen coches urbanos ágiles como el Renault 5 E-Tech, encontrar un lugar puede resultar menos frustrante con el aumento de revoluciones, pero su bolsillo sentirá la diferencia. EMEL quiere combatir el «tráfico parásito» y la circulación constante buscando lugares que generen emisiones innecesarias. Además, la creación prevista de 2.100 nuevas plazas al año hasta 2029 no será suficiente para absorber la demanda sin estas medidas restrictivas.
Las tarifas generales también sufrirán ajustes
Las tarifas generales también sufrirán ajustes. Los precios en la calle, que actualmente oscilan entre 0,80 y 2 euros por hora, se armonizarán con los precios que se cobran en los parques cerrados de EMEL. Esta medida pretende fomentar el uso de los aparcamientos subterráneos y liberar superficie para paradas rápidas.
Pese al fin del libre acceso, EMEL promete no abandonar el incentivo a la descarbonización, en un momento en el que la UE ha cambiado sus objetivos. El plan incluye un importante refuerzo de la red de estaciones de carga, tanto en la vía pública como en aparcamientos.
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