Durante muchos años, el discurso fue sencillo y, de hecho, muy positivo. Los televisores se hicieron más grandes, mejores y mucho más baratos. Pantallas más grandes, mejor brillo, más funciones “inteligentes”, todo por menos dinero.
De hecho, hoy en día, a pesar de no ser todavía una tecnología barata, OLED está al alcance de la gran mayoría de consumidores. De hecho, ya existe una nueva tecnología lista para intentar robarle el protagonismo a OLED, para intentar mantener el mercado en movimiento.
Pero… La tendencia habrá que ponerle freno. No porque las marcas quieran, sino porque el mercado está de nuevo quedarse sin fichas.
¿La culpa? De la Inteligencia Artificial por supuesto. El casete es siempre el mismo.

Como ya está sucediendo en smartphones, PC y consolas, la próxima víctima de la crisis de la memoria será la Smart TV.
Como estamos cansados de decir, los grandes centros de datos centrados en IA están consumiendo cantidades absurdas de DRAM y NAND. Estos son exactamente los mismos tipos de memoria que se utilizan en televisores, cajas, teléfonos inteligentes y computadoras portátiles inteligentes. La diferencia es que los contratos de IA pagan más. Mucho más.
Resultado? Los fabricantes de chips están dando prioridad a aquellos que pagan mejor. Y, como podrás imaginar, quienes mejor pagan no son las marcas de televisores.
Samsung, Micron y SK Hynix controlan más del 90% de la producción mundial de memorias. Cuando estas empresas dicen que los precios subirán, no es una amenaza. Es una advertencia.
Samsung ya lo ha avisado. Los precios subirán
En CES 2026, la propia Samsung fue clara. Los precios de las memorias están aumentando y esto se reflejará en toda la industria. No sólo en sus productos.

De hecho, en un televisor moderno, la memoria ya representa una parte importante del coste total. Sistemas operativos más pesados, más aplicaciones, más procesamiento local, más almacenamiento interno. Todo esto necesita memoria.
Cuando esta memoria se encarezca, alguien tendrá que pagar la factura, y obviamente, no será Samsung, LG o Sony. Vas a ser tú.
Incluso los televisores “normales” sentirán el impacto
Esto no es sólo un problema de los modelos de alta gama. En otras palabras, incluso los televisores de gama media, aquellos que solían ser el “punto óptimo” en términos de precio y calidad, se volverán más caros. No es absurdo, pero sí lo suficiente como para darse cuenta.
Las pantallas grandes, especialmente las de más de 65 pulgadas, sentirán aún más este impacto, porque utilizan más componentes, más procesamiento y más memoria.
En otras palabras, la idea de “esperar un año más porque los precios bajan” puede que ya no tenga sentido.
Conclusión
Si estás pensando en cambiar de televisor, puede que 2026 no sea el mejor año para esperar “promociones milagrosas”. Quizás sea buena idea elegir el modelo que más te guste y hacer algunos cálculos.
En definitiva, y lamentablemente, tras años de acostumbrarnos a televisores mejores y más baratos, este ciclo se está revirtiendo. No porque el panel se haya encarecido, sino porque todo lo que hay detrás de la pantalla empezó a valer mucho más dinero.

