
PARA ENTRAR
Hay funciones de las que sólo nos damos cuenta de lo útiles que son cuando las perdemos. Para los conductores que tienen coches relativamente recientes, probablemente ya no tenga sentido comprar un coche sin posibilidad de tener Android Auto o Apple CarPlay. Pero hay un nivel arriba y se llama Android Automotriz.
Para aquellos que estén atentos o tengan un coche de marcas como Renault o Volvo, esto ya es una realidad. Estamos hablando de tener Android en el sistema del coche. Es decir, creas una cuenta y a partir de ahí ya no necesitas tu smartphone para nada. Google Maps está integrado, Waze y Spotify también. Y sí, también hay otras aplicaciones como YouTube que puedes usar en tu pantalla de inicio para matar el tiempo.
Integración nativa que cambia las reglas del juego
La gran diferencia respecto al Android Auto tradicional es que Automotive (abreviado como AAOS) no es el espejo de tu móvil proyectado en una pantalla. Es un sistema operativo completo que se ejecuta directamente en el hardware del vehículo. Esto permite un nivel de comunicación con los componentes del automóvil que las soluciones móviles anteriores simplemente no podían lograr.

En el ámbito de los vehículos eléctricos, esta integración supone un auténtico soplo de aire fresco. Google Maps nativo tiene acceso directo a los datos de la batería y el consumo en tiempo real. Al seguir una ruta larga, la navegación calcula automáticamente las paradas necesarias, añade las estaciones de carga ideales a la ruta y te indica con qué porcentaje exacto de energía llegarás a tu destino.
Al mismo tiempo, Géminis gana el control de la cabina. Ya no sirve sólo para dictar mensajes y puedes pedirle por voz que baje la temperatura del aire acondicionado, encienda la calefacción de los asientos o desempañe las ventanillas, sin necesidad de quitar las manos del volante. Y por supuesto, resolver cualquier duda que puedas tener sobre tu vida diaria.
La suscripción al hotspot y su alternativa.
Toda esta comodidad e independencia de un teléfono inteligente requiere inevitablemente una conexión constante a Internet. Para que las aplicaciones descarguen mapas con el tráfico actualizado o transmitan música y vídeos de alta calidad, el automóvil utiliza una tarjeta eSIM (Internet móvil) incorporada de fábrica.

En la gran mayoría de los casos, los fabricantes de automóviles ofrecen este servicio de forma gratuita. Ofrecen el paquete de conectividad de forma totalmente gratuita durante los primeros años del vehículo (período que suele variar entre tres y cinco años, dependiendo de la marca y modelo elegido).
Una vez finalizada esta ventana de cortesía, el escenario cambia. Para mantener el coche online y aprovechar todo el ecosistema de Google de forma independiente, la marca te exigirá pagar una suscripción mensual o anual para mantener activo el plan de datos. La buena noticia para quienes prefieren no sumar otra suscripción a sus gastos fijos mensuales es que el sistema no quedará inutilizable.
Existe una solución alternativa, que consiste en activar el uso compartido de Internet (punto de acceso Wi-Fi) en su teléfono celular y conectar el sistema de infoentretenimiento del automóvil a esa red. De esta forma, Android Automotive sigue funcionando consumiendo únicamente los datos de tu tarifa móvil personal. Y por supuesto, más batería del equipo.

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